Una revisión de los tipos de afrontamiento del conflicto en las parejas

Hace unos años me topé con esta expresión, “peleadores compatibles”, en un texto sobre psicoterapia de parejas de John Gottman, un gran investigador de los intringulis de la comunicación y la interacción entre dos personas que deciden enfrentarse a ese asunto tan complejo, que es construir una relación de pareja. No aseguro que la expresión sea de él, puede ser un acomodo del traductor (pues no la he encontrado en algunos de sus textos en inglés), pero la verdad me pareció perfecta para describir un aspecto esencial en el que considero que debemos ser compatibles con nuestra pareja elegida; la forma de vivir el conflicto.

Según Gottman, en su manera de resolver los problemas, las parejas de matrimonios duraderos pueden tener varios enfoques. Hay parejas que lo hacen de modo volátil, validador, o evitativo. Y aunque de estos tres enfoques te quieras apurar a juzgar dos de ellos como negativos, la verdad es que los modos volátiles o evitativos también pueden llevar a estables y duraderos matrimonios, mientras los dos miembros de la pareja sean compatibles en estos modos y sus interacciones positivas superen las negativas en al menos una relación de 5:1. Pero en cambio, un modo de resolución del conflicto que sea hostil, es más propenso a llevar la relación a un divorcio. 

Antes de entrar en materia hago la claridad de que estas categorías surgieron de investigaciones longitudinales (que se hacen a lo largo de varios años con los mismos participantes), realizadas a un gran número de parejas por más de 20 años, utilizando diversos instrumentos de medición de variables presentes en las parejas a la hora de discutir y comunicarse. Así que la clasificación a la que me refiero proviene del filtrado juicioso de la investigación de Gottman. Puede que tu, como lector(a) quieras empezar a categorizarte en alguna, pero ten presente que son divisiones que permiten una comprensión más sencilla de la realidad, pero no las uses como una etiqueta de “la verdad” sobre quién eres tú o quién es tu pareja. 

peleadores compatibles
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Ahora sí, hablemos primero un poco de las parejas volátiles, en donde el conflicto erupciona fácilmente como un volcán, y pelean en gran escala, pero también pasan un gran rato reconciliándose, incluso se divierten en el proceso. Estas parejas tienen discusiones acaloradas y a veces con apasionados argumentos. De acuerdo a Gottman, mientras que los volátiles luchan abiertamente, discuten con mucho ingenio, también muestran afecto el uno por el otro y hasta pueden llegar a reírse en medio del alegato o cuando se están reconciliando; sus discusiones se pueden volver parte de las historias del matrimonio. Parece que sus discusiones volcánicas son solo una pequeña parte de una relación cálida y amorosa. Así que si la discusión también se apaga luego, -a veces con la misma rapidez del volcán-, pues la pareja puede llegar a resolver sus diferencias. 

Las parejas volátiles se ven a sí mismas como iguales, y exhiben individualidad e independencia en el matrimonio. Se abren con el otro en la expresión de sus sentimientos negativos y positivos, y sus matrimonios pueden ser apasionados y excitantes. La investigación de Gottman muestra que frecuentemente sus peleas son balanceadas por interacciones positivas como tocarse, sonreír, darse cumplidos, y reír juntos, y así vuelven a la normalidad. 

En segundo lugar tenemos a las parejas validadoras, que son esas que nos han querido mostrar como las parejas ideales. Estoy de acuerdo que ayuda mucho llegar a sostener este estilo, pero me parece importante de las investigaciones de Gottman resaltar que este no tiene que ser el único estilo de resolución de conflictos de parejas felices. Los seres humanos tampoco podemos siempre comportarnos sin estar alterados, es un proceso de mucha consciencia personal llegar a validar en todo momento una opinión ajena o que considero muy opuesta, y menos cuando hablamos de muchísimas decisiones que atraviesan un matrimonio. Pero bueno, estas parejas son las más calmadas durante los conflictos, pelean diplomáticamente, y se comportan como colaboradores mientras trabajan sobre sus problemas. Frecuentemente se comprometen y buscan resolver sus problemas de manera constante para obtener resultados mutuamente satisfactorios. El respeto mutuo que se tienen el uno al otro limita la cantidad y el nivel de sus discusiones. 

El énfasis está en la comunicación y el compromiso, por lo que incluso si tienen una discusión acalorada, se validan entre sí. Lo hacen expresando empatía y entendiendo el punto de vista del otro. Se logra una conversación en donde se busca persuadir al otro y, al final, encontrar un terreno común. Durante un conflicto, se hacen saber mutuamente que valoran sus opiniones y ven sus emociones como legítimas. Es decir, bordean ese difícil tramo de todo conflicto humano en donde puedo mostrarle al otro que considero sus sentimientos, aunque no necesariamente esté de acuerdo con su posición.

Ahora, las parejas evitativas del conflicto son aquellas que raramente discuten, y lo evitan a todo costo. Cuando discuten sus conflictos son bastante suaves y cuidadosos porque no sienten que se pueda ganar mucho enojandose abiertamente. 

Estas parejas aceptan estar en desacuerdo y rara vez confrontan sus diferencias, lo que podría terminar en discusiones estancadas. Según Gottman, las parejas que evitan los conflictos creen que sus puntos en común y sus valores son mucho mayores que sus diferencias, y esto hace que sus diferencias sean insignificantes o fáciles de aceptar. Y me gustaría resaltar aquí que de nuevo es una mirada mucho más estudiada que la de caer en un juicio apresurado que apunte a que toda a frases comunes como: “toda pareja que evita el conflicto es una pareja destinada al desamor, la distancia emocional o que va a terminar en fracaso”, como comúnmente pensamos. 

Estas parejas tienen un estilo de matrimonio evitativo, por lo que en lugar de discutir un conflicto con sus parejas, algunos cónyuges a menudo intentan arreglar la situación por sí mismos, o esperan que con el paso del tiempo los problemas se resuelvan solos. A veces pasa, aunque sin duda, también serán parejas que en algún momento pueden llegar a desbalancearse si reprimen muchas emociones y esto los podría perjudicar. 

Y en último lugar están las parejas hostiles, que según Gottman han construido un patrón de interacción de continuo conflicto. Las parejas hostiles discuten a menudo y con vehemencia, y sus discusiones son cáusticas y dañinas. Los insultos, las humillaciones y los sarcasmos prevalecen cuando discuten. Estas parejas no logran mantener la proporción de 5 a 1 de positividad a negatividad en sus conflictos que Gottman ha mostrado que es casi como un número dorado que permite que una relación, aunque tenga conflictos, pueda también contar con capacidad de superación. Así que claramente las relaciones muy hostiles se resquebrajan más. 

Las discusiones de parejas hostiles se caracterizan por demasiadas críticas, desprecio, actitud defensiva y retraimiento. Su comunicación no es saludable, no escuchan lo que dicen los demás, no les es fácil reconocer su responsabilidad en la escalada de la discusión, y los conflictos así pueden llegar a ser cada vez más graves o peligrosos.

Algunas parejas hostiles intentan abordar activamente sus desacuerdos, pero esto suele ser ineficaz. Otros permanecen más distantes, desinteresados ​​y críticos entre sí, con estallidos de ataque y actitud defensiva. Así que evidentemente estas parejas son más nocivas entre sí que los otros tres tipos de parejas.

Finalmente, quiero señalar que la pareja humana es como un baile que se crea entre dos, y estas dinámicas y patrones de afrontar el conflicto pueden variar con el tiempo en una relación, así como los dos seres que componen la pareja van cambiando, madurando o aprendiendo aspectos importantes de sí mismos, así mismo la relación también puede crecer generando otras modalidad de peleas o discusiones. Puede que nos vayamos convirtiendo en “peleadores compatibles” hasta sin darnos cuenta. 

Por Emma Sánchez

Escrito por:Emma Sánchez

Psicóloga que escribe ideas remojadas en tinta, dibuja un cartoon, pinta sus voces internas, lee en voz alta, estudia Creación Literaria, hace collage para integrarse, lidera talleres de Creatividad Terapéutica y respira en bosques haciendo Forest Therapy.

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