¿Quién hoy en día no sabe qué es, quién no lo ha sentido, quién no se ha desesperado al sentirlo, quién no le ha dicho a los amigos, familia y a todo el mundo, “Estoy super estresado”, “Qué estrés”, etc.? Y creo que cada vez más personas saben que el estrés es un tema que afecta la salud, pero también nos parece que es común, que es un estado o respuesta típica que sentimos habitualmente y así se va convirtiendo en algo normalizado, como cuando las personas tienen continuamente dolores de cabeza y los normalizan. ¿Qué es lo que suelen hacer? ingerir una pastilla, un analgésico un día, y al siguiente, y al siguiente nuevamente. Entonces, ¿estaremos normalizando el estrés?.

La oportunidad que existe en difundir la idea del estrés es muy grande pues ha permitido que este conocimiento sobre un problema de salud física y mental se difunda y mayor número de personas también pueden cuidarse o identificar sus signos. Pero por otro lado, creo que es innegable que al empezarse a normalizar como un malestar de nuestro tiempo, y además a no verle solución desde lo institucional y social, también el problema del estrés empieza a caer en una cierta insensibilización en donde nos parece casi que una condición ante la que tenemos que resignarnos. 

Puedes escuchar el Episodio 13. del podcast Simple de Mente

Piénsenlo comparando la pandemia del estrés con la del Covid-19. Si alguien te dice que tiene Covid te vas a alarmar y vas a sugerirle que se cuide mucho, y trate de buscar ayuda médica, seguir recomendaciones al pie de la letra. Pero si alguien te dice que tiene estrés, ¡le dirás que tú también!, le añadirás alguna frase de apoyo moral y de resistencia, y nada más. 

En un estudio llamado “Educación en salud mental para los trastornos de ansiedad: cómo las percepciones de la gravedad de los síntomas pueden relacionarse con el reconocimiento de la angustia psicológica” de la Universidad de Massachussets, se resalta que Mejorar la alfabetización en salud mental es una consideración importante cuando se promueve la búsqueda de tratamiento oportuno y eficaz para los trastornos psicológicos. 

El bajo reconocimiento es una barrera para el tratamiento, y esto es grave. Los trastornos de ansiedad por ejemplo, son la clase más extendida de trastornos psicológicos que cuestan a los Estados Unidos más de $ 42 mil millones al año. La omnipresencia real de los trastornos de ansiedad puede subestimarse, debido, en parte, a la «normalización». 

¿A qué nos referimos con la «normalización del estrés»?

Con la normalización nos referimos a un proceso a través del cual las personas perciben los síntomas como menos problemáticos, en un intento de comprender los síntomas en el contexto de los eventos de la vida. Hacer esto con los síntomas de ansiedad puede ser reconfortante, ya que ayuda a las personas a darse cuenta de que sus experiencias están dentro del rango natural de las emociones y son biológicamente adaptativas . Además, normalizar la ansiedad es un enfoque terapéutico productivo. Sin embargo, si bien la normalización de las conductas de ansiedad puede tener efectos de mejora, también puede haber inconvenientes en contextos específicos, como convertirse en una barrera para buscar ayuda. 

La capacidad de reconocer la angustia como digna de tratamiento es parte de un concepto más amplio conocido como alfabetización en salud mental, que es el “conocimiento y creencias sobre los trastornos mentales que ayudan a su reconocimiento, manejo o prevención”. La alfabetización deficiente en salud mental se asocia con retrasos o no buscar tratamiento en el momento oportuno. Tales retrasos se han relacionado con un peor resultado una vez finalizado el tratamiento.

Entonces de aqui que el tema de normalizar el estrés sea importante de revisar, y de tomar consciencia de que en nuestras narrativas no reproduzcamos ideas nocivas al respecto, pues es importante que las personas entiendan toda la complejidad del estrés. Que si bien les parece usualmente muy amplio, como que “todo” puede ser un signo de estrés, y tal vez su impacto en la salud no se vea tan inmediato o grave, pero la verdad es que al normalizarlo solo estarás contribuyendo a que se genere un patrón de estrés crónico y una alta carga alostática en tu organismo. 

Y quiero explicarte qué es la carga alostática. 

¿Estaremos normalizando el estrés?
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¿Qué es la carga alostática?

El sistema de respuesta al estrés del cuerpo suele ser autolimitado. Una vez que ha pasado una amenaza percibida, los niveles hormonales vuelven a la normalidad. A medida que bajan los niveles de adrenalina y cortisol, la frecuencia cardíaca y la presión arterial vuelven a los niveles iniciales y otros sistemas reanudan sus actividades habituales.

Pero cuando los factores estresantes siempre están presentes y te sientes constantemente atacado, esa reacción de lucha o huida permanece activa.

Cuando el estrés se vuelve crónico, el cuerpo cae en un desgaste producido por lo que se llama la “carga alostática”, que es el cansancio extremo y generalizado del cuerpo, causando agotamiento. Esto es la carga alostática, el desgaste del cuerpo si una persona está constantemente estresada. 

El concepto de índice de carga alostática fue introducido por Bruce McEwen y Stellar en 1993 para evaluar objetivamente las consecuencias biológicas del estrés crónico en el cuerpo y el cerebro. Los factores psicosociales relacionados con la pobreza y las conductas de riesgo para la salud a lo largo de la vida se han asociado con un índice de carga alostática más alto. A más carga alostática, más estrés crónico acumulativo (factores estresantes físicos y psicosociales) y con un alto riesgo de adquirir afecciones médicas (p. Ej., Síndrome metabólico, patología cardiovascular, trastornos inflamatorios). Además, el estrés crónico y la sobrecarga de carga alostática pueden contribuir a la expresión de los llamados trastornos psiquiátricos relacionados con el estrés, especialmente representados por los trastornos de ansiedad y depresivos. Además, el estrés crónico a través del alto nivel de Cortisol, puede inducir efectos negativos sobre la neuroplasticidad cerebral, especialmente sobre la neurogénesis del hipocampo.

Ahora, toda esta carga de neurotransmisores y hormonas que tu cuerpo libera cuando está estresado, o esta alostasis, es la capacidad de buscar lograr estabilidad a través de cambios en respuesta al estrés y / o eventos estresantes. Tu cuerpo busca la homeostasis. Los sistemas más importantes involucrados en la respuesta al estrés son el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA), el sistema nervioso autónomo y el sistema inflamatorio, con sus respectivos mediadores bioquímicos, los glucocorticoides, las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) y las citocinas. Estos compuestos producen efectos fisiológicos adaptativos a corto plazo, sin embargo pueden ser dañinos a largo plazo (estrés crónico).

Si las relaciones sirven como reguladores, entonces es razonable preguntarse si esta regulación tiene costos. La teoría de la carga alostática sugiere que el estrés sostenido crea desgaste en los sistemas reguladores, proporcionando un modelo de cómo el estrés crónico o repetido puede acumularse con el tiempo para contribuir a la enfermedad y la mala salud. La teoría de McEwen (1998) comienza con la reflexión de que la respuesta al estrés no es intrínsecamente dañina, sino adaptativa, y ayuda a proteger al cuerpo de las amenazas. Por ejemplo, durante el estrés agudo, la inmunidad innata se regula al alza para proteger al cuerpo de posibles lesiones. Sin embargo, el estrés crónico o repetido puede comprometer el funcionamiento inmunológico y otras funciones corporales. La carga alostática proporciona una elegante explicación de por qué un proceso inherentemente adaptativo puede conducir a una enfermedad. Tomando prestada la metáfora utilizada por el primer investigador del estrés Marius Tausk, los bomberos extinguen el fuego con agua, pero demasiada agua puede dañar los edificios y disminuir la presión del agua. En otras palabras, el agua elimina la amenaza inmediata de incendio, pero su uso excesivo compromete la eficiencia del sistema y genera costos acumulados. Del mismo modo, la respuesta al estrés proporciona la regulación homeostática necesaria, pero genera costos para los sistemas reguladores que pueden perder flexibilidad y eficiencia con el tiempo. Como corolario, si consideramos las relaciones como sistemas reguladores adaptativos, se deduce que también pueden perder flexibilidad y eficiencia cuando se sobreutiliza su función reguladora, tal vez en condiciones de estrés crónico o amenaza o enfermedad mental o física.

Entonces, esencialmente, algo que se llama el índice Carga Alostática es un marcador de riesgo biológico acumulativo de estrés crónico que describe los efectos de múltiples situaciones clínicas que pueden acelerar la vulnerabilidad a enfermedades que reducen la resiliencia. Se encontró que el índice Carga Alostática es un buen predictor de mortalidad y funcionamiento físico. 

Suele haber sobrecarga Alostática cuando hay dos criterios: la presencia de una fuente actual de angustia sumada a síntomas previos de estrés o deterioro funcional.

¿Qué impacto tiene en tu salud?

Ahora solo por recapitular quisiera recordar los múltiples efectos del estrés crónico en la salud. 

El sistema de respuesta al estrés del cuerpo suele ser autolimitado. Una vez que ha pasado una amenaza percibida, los niveles hormonales vuelven a la normalidad. A medida que bajan los niveles de adrenalina y cortisol, la frecuencia cardíaca y la presión arterial vuelven a los niveles iniciales y otros sistemas reanudan sus actividades habituales.

Pero cuando los factores estresantes siempre están presentes y te sientes constantemente atacado, esa reacción de lucha o huida permanece activa.

La activación a largo plazo del sistema de respuesta al estrés y la sobreexposición al cortisol y otras hormonas del estrés que sigue pueden interrumpir casi todos los procesos de su cuerpo. Se afecta el sistema musculo-esquelético, respiratorio, cardiovascular, endocrino, afectando la glucosa, el sistema inmunológico, gastrointestinal afectando esofago, estómago y colon, el sistema nervioso generando problemas de depresión, ansiedad, insomnia y también fallos de memoria y concentración crónicos,  y el sistema reproductor femenino y masculino. 

En conclusión, podemos ver que si hay algo de lo que no deberíamos hablar a la ligera es del estrés. Es muy importante aprender formas saludables de lidiar con los factores estresantes de su vida. Y muy importante ayudarnos a hacer la pausa en nuestras conversaciones comunes y reflexionar sobre la gravedad de llamarnos estresados en cualquier momento. 

por Emma Sánchez

Escrito por:Emma Sánchez

Psicóloga que escribe, dibuja, lee en voz alta y respira en bosques. Estudiante de MA. Creación literaria. Trabaja como Trainer internacional en el campo de Forest Therapy (@lluviadebosque) colaborando con el Forest Therapy Hub.

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