El minimalismo me ha ayudado a llenarme de valor

¿Cómo un estilo de vida que promueve salir de objetos, no comprar y  vaciar tu vida, puede hacerte sentir de otra forma que no sea … vacío?

Suena extraño, ¿no?. Comprendo que muchos no entienden la lógica interna de esta paradoja minimalista, así que aquí les traigo un poco del sentido que yo le he encontrado.

Primero volvamos sobre lo que es el minimalismo. Este se centra en la idea de valorar lo esencial y quitar los excesos, tendencia que empieza haciendo parte del mundo del arte, la música, el diseño y la arquitectura, hasta que también se extendió para aplicar el término a un estilo de vida, una manera de abordar y experimentar tu vida. 

El minimalismo es “una forma de escapar de los excesos del mundo que nos rodea: los excesos del consumismo, las posesiones materiales, el desorden, tener demasiado que hacer, demasiadas deudas, demasiadas distracciones, demasiado ruido. Pero que tiene muy poco significado. El minimalismo es una forma de evitar lo no esencial para enfocarnos en lo que es verdaderamente importante, lo que da sentido a nuestras vidas, lo que nos da alegría y valor «– Leo Babauta

¡Así podemos ver que se trata de mucho más que un estilo de decoración! 

Aunque considero que al empezar por lo material vas desafiando tu mindset o mentalidad y esa es también la importancia que le he dado a plantearme una vida minimalista que acoge la idea de vaciarme de cosas.  Es como cuando quieres tener salud en tu cuerpo y te cuesta llevar un estilo de vida acorde; si no atraviesas por la experiencia de hacer ejercicio y fortalecer tus músculos, sudar la gota gorda y esforzarte, no lo lograrás. Pero lo más importante es que al atravesar la experiencia física, tu mentalidad con respecto al esfuerzo, el ejercicio, la disciplina, etc., también empieza a transformarse. Lo mismo hacen los viajes o aventuras con tu mente, y bueno, ¡lo mismo el minimalismo!

Cuando lo asumes como forma de vida, te lleva a remover los excesos para vivir una vida en donde te quepa lo importante, y por esto no se trata de conseguir un closet más grande. Sino lo más importante, lo importante de verdad verdad. 

El estilo de vida minimalista o el minimalismo pueden pensarse como una forma específica dentro del amplio constructo de Simplicidad Voluntaria. Ésta se usa a menudo como un término general para varias formas de estilos de vida no materialistas que rechazan el alto consumo. La Simplicidad voluntaria se centra en la reducción del consumo material y la eliminación del desorden de la vida de un individuo sin sentimientos de privación, para liberar los recursos de uno, principalmente dinero y tiempo, para buscar satisfacción a través de los aspectos no materiales de la vida.

Y es que los aspectos de la vida que nos aportan más valor suelen ser diferentes a los que les dedicamos más tiempo y recursos. Hay aquí una desalineación, puede que le dediques una gran cantidad de tiempo y esfuerzo a tu trabajo y sientas que te gusta hacerlo pues él aporta cosas importantes y valiosas a tu vida. Sin embargo, es que en tal dedicación, el uso de tu tiempo empieza a desbalancearse y otras áreas de tu vida quedan en la zona oscura. Luego está que tendrás que ocupar otra parte de tu tiempo en tareas cotidianas, como trámites, aseo de tu casa, ayudar a otros miembros de tu familia con cosas, hacer el mercado, etc. Y habrá otra actividad a la que seguro le destinarás tiempo, que será la de buscar cosas por internet, entrar a redes sociales y perderte en ese triangulo de las bermudas que se llama “Scrolling”; entraste a buscar una cosa y saldrás de ahí puede que una hora después con una cantidad de retazos de información superficial, alguna compra online, y hasta de seguro con una frustración más porque viste un destino paradisiaco en el que te gustaría estar en este momento. 

Y entonces, qué de todo esto realmente es valioso? Tal vez todo un poco podrían decirme ustedes, y tengan razón. Pero desde mi punto de vista, cuando repites esto una y otra vez, vas creando un estilo de vida en que te saturas de actividad, compromisos, tiempo perdido, cosas y más cosas en tu casa compradas por el encantamiento de tener una vida aparentemente mejor, y tal vez ni siquiera te has preguntado conscientemente y con pausa, qué es lo más valioso de tu vida. Puedes hacerlo en este momento. Escríbelo en un papel que tengas a mano. Escribe las cinco cosas, experiencias, actividades que más aportan valor, que más te hacen sentir pleno, que valoras más. 

Y ahora preguntate, ¿cuánto tiempo y energía le dedico a esto que me da más valor?

Y si es poco, entonces descubre qué te obstaculiza de darle más. Puede que digas, “me obstaculiza darle tanto a mi trabajo” pero segundos después te respondas que no puedes dejar de trabajar. Entonces pregúntate más fino; ¿por qué doy tanto a mi trabajo? ¿doy “de más” a mi trabajo? Y si doy de más, ¿por qué lo hago? ¿Es eso lo que me han enseñado sobre el trabajo, me han dicho que no mereceré nada bueno si no trabajo en exceso? ¿obedece a una sensación de no «ser suficiente» que viene conmigo? ¿Seguro no existe otra manera de organizar mi vida? ¿Dónde están los obstáculos en casa? ¿Dónde están los obstáculos en mi planeación o en mi agenda? ¿Dónde hay desorden en mi escritorio, en mis cajones, en mi tiempo con amigos, en mi ocio, o en mis relaciones? 

Pues bien, así como todos, yo también he tenido una vida con desorden. En mi caso me descubría año tras año organizando cajones y teniendo que rasgar papeles interminables o botar cuadernos enteros llenos de planes y metas. No bien había terminado una meta ya quería asumir la siguiente. Había una sensación de no quedarme quieta porque no me sentía suficiente. Así también habían muchas prendas en mi closet que no me ponía pero que compraba en la manía de tener más, de lucir mejor, de dar mejor impresión. Y bajo esta misma lógica también habían más de 800 libros en mi casa, los que me era imposible llevar conmigo cuando viví fuera de mi ciudad (por eso ahora apuesto más por el kindle), y que acumulaban polvo en mi viejo armario de la casa de mis padres. Y la verdad es que con ellos había el rastro de una triste sensación de no ser suficiente, el velado gesto vanidoso de que yo era una persona inteligente porque leía. Pero lo peor es que muchos no los había terminado de leer. Y sufría de una acumulación obsesiva por saber más. 

Así que mi conclusión es que somos maximalistas porque le tenemos miedo a la escasez, al vacío, y porque llevamos con nosotros el miedo de no ser suficientes. Así, esta sociedad se ha estructurado para hacernos más acumuladores, y por tanto, más insatisfechos. 

El minimalismo aporta al Bienestar mental y emocional. Para mí un estilo de vida minimalista -el que va más allá de la decoración de interiores, por supuesto- es sinónimo de salud mental. A mi me ha permitido ir vaciando los cajones y los espacios, la agenda y las metas aceleradas, las acumulaciones en piloto automático, vaciarme completamente de deudas, y todo esto gracias a que me propone una reevaluación de mis prioridades para que pueda deshacerme del exceso de cosas que me dispersen de darme lo que necesito. Así, me parece el acto más hermoso de amor propio. Ahora me considero más valiosa que cualquier otra “cosa”.

Por último, te dejo un Bonus Extra. Si deseas iniciar un poco este viaje te dejo tres tips.

  1. Haz una lista de las 10 cosas, actividades, experiencias que aportan más valor a tu vida. Obsérvala y te darás cuenta que aunque algunas necesiten dinero para realizarse, de seguro son muy diferentes de aquellas en las que inviertes mayor cantidad de dinero y tiempo en tu vida diaria.
  2. Empieza observando tu entorno. Abre tu armario, cajones de tu escritorio, estantes de tu cocina. Toma consciencia de la cantidad de elementos que no usas, que has pueden estar dañados, inservibles, o pasados de moda.
  3. Toma una bolsa o caja. Empieza a vaciar sin pensarlo mucho pero sí sintiendo mucho. Cada objeto que toques y no te genere felicidad, alegría y sea un completo «¡Si!» al preguntarte si lo quieres dejar, entonces échalo en la caja.
  4. Toma acción rápido con esa caja, no la dejes que se quede en otra parte de la casa esperando a sacarla algún día, día que nunca suele llegar. Si es de donar ponte en contacto con los sitios de donación, si es de vender saca las fotos ya! por internet, si es de botar a la basura de reciclables, pues sal ya de tu casa con ella y llévala a la basura.
  5. Luego vuelve y siente el vacío, y escríbeme contándome qué sentiste.
  6. Inténtalo continuamente todos los días por un mes. Desafíate!

Te deseo buen viaje hacia el vacío!

«Less is health»

Emma Sánchez

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

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