Las emociones en su casa

Las emociones habitan contigo. Tu quieres sacarlas de ti, desaparecerlas. Te desesperas viéndolas revolotear por ahí, desorganizando todo tu mundo interno, tu mente, tus relaciones o tu funcionamiento diario. Como si intentaras poner orden en tu casa, las regañas, las persigues atenta, te incomodas, las dejas encerradas en su habitación mientras ellas gritan, y así te la pasas luchando con tus emociones… tus compañeras de casa. 

Imagínalo así por un momento… ¿te suena extraño? 

Ahora puedes intentar pensar que cada una ocupa una habitación de tu casa. Visítalas, observa quién está ahí, cómo se comporta esa tristeza, cómo es el cuarto de la rabia, cuál es el rincón del miedo, ¿la ansiedad ha encontrado un lugar seguro? 

Si, te entiendo, a veces salen todas al tiempo y quieren conversar, moverse, cerrar las puertas y las ventanas con cerrojos, elevan la temperatura de la casa o la disminuyen, vacían espacios, o amontonan otros. Son cosa seria tus amigas. 

Porque … ¡espera! Son tus amigas, ¿cierto? 

Te deseo que puedas volverlas tus amigas, construir una intimidad muy fuerte con ellas. Sentarte a escuchar la historia de cada una. Abrazarlas cuando están de malas, animarlas, reír con ellas, dejarte acompañar por sus experiencias. ¿A tristeza quién no la ha escuchado? ¿A la frustración qué le ha salido mal? ¿A la vergüenza quién es el que más la aprecia? La ansiedad ¿de qué quedó asustada? 

¡Vamos! No es tan difícil… o tal vez si, pero si no lo has hecho, te recomiendo poner el orden en casa. Y el orden emocional lo podrás poner tomando contacto con ellas, sin rechazarlas. Sé una buena, o buen compañero de casa. Ayuda a que las habitaciones estén limpias, aireadas, y a que todas puedan cumplir su verdadera función: ayudarte a sobrevivir esta experiencia tan asombrosamente variada que es la vida. 


Y la verdad es que esta metáfora con la que me gusta jugar es simplemente una representación de la conexión de las emociones con el cuerpo, y de lo que sabemos en psicología sobre cómo debemos procurar relacionarnos con ellas. El cuerpo es el territorio en donde a partir de un pensamiento, un objeto percibido, un recuerdo, se disparan hormonas y neurotransmisores que pondrán en funcionamiento una compleja estructura que solo busca que tú sobrevivas. 

Los mecanismos que has aprendido en tu vida para lidiar con esas emociones muchas veces incluyen la represión, la autocrítica, o también dejarte dominar completamente por su impulso. Puede que algunos de estos mecanismos sean formas en que te quitas las emociones incómodas de encima de alguna forma, pero no son mecanismos para afrontarlas, los cuales te ayudarán a desarrollarte y crecer. Es decir, al relacionarte con ese malestar para comprender el por qué de sus señales, sus disparadores y su intensidad, te permitirá discernir mucho acerca de ti misma(o), tomar decisiones adecuadas, reconocer influencias de tu pasado, pero también ir construyendo un camino hacia tu futuro. 

Pero para poder hacer lo anterior, necesitas remitirte al cuerpo, sus señales, sus sensaciones y trabajar primero con él regulándolo. Esta regulación corporal, te permitirá realizar los procesos de pensamiento apropiados. 

En un estudio en Finlandia (Nummenmaa,  Glerean, Hari y  Hietanen, 2013) pidieron a 701 participantes de diversas nacionalidades que señalaran en un dibujo de una figura humana las zonas del cuerpo que se activaban al sentir determinado estado emocional y en otra figura, las zonas en que sentían menos activación,  mediante un código de colores (colores cálidos = activación, fríos = desactivación). Para esto les presentaron palabras, historias, películas y expresiones faciales que representaban 6 emociones básicas o primarias (enojo, miedo, asco, felicidad, tristeza y sorpresa) y 7 secundarias o complejas. Los resultados obtenidos en este experimento confirmaron que somos capaces de ubicar en diferentes áreas de la anatomía corporal las variaciones en el estado emocional, independientemente de la nacionalidad del sujeto. Sentimos universalmente igual. 

Los autores del estudio plantean: “Las emociones coordinan nuestro comportamiento y estados fisiológicos durante sucesos sobresalientes de supervivencia e interacciones placenteras. Aunque a menudo somos conscientes de nuestro estado emocional actual, como la ira o la felicidad, los mecanismos que dan lugar a estas sensaciones subjetivas han quedado sin resolver. Monitorear la topografía de sensaciones corporales disparadas por emociones, ofrece una herramienta única para la investigación de las emociones, e incluso podría proporcionar una biomarcador de trastornos emocionales”. 

Desentrañar las sensaciones corporales subjetivas asociadas con las emociones humanas nos ayuda a comprender mejor los trastornos del estado de ánimo como la depresión y la ansiedad, que van acompañadas de alteraciones procesamiento emocional. 

Así que el primer paso si quieres desarrollar tu manejo emocional será comprender que las emociones están en tu casa, tu cuerpo. Reconocer las sensaciones y cómo se manifiestan, te va a ayudar a tomar contacto más rápidamente con ellas y manejarlas más fácilmente, que el vivir desconectada de tu cuerpo y por esto dejar que ellas avancen sin ninguna regulación. Así empiezas a convertirte en una excelente roommate, que conviva con empatía. Y seguro la emoción de la tranquilidad reinará en casa.

Emma Sánchez

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

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