El desorden es el lenguaje de la procrastinacion

Nuestras vidas están llenas de desorden. En cada casa hay cajones, cajas, armarios, rincones y hasta habitaciones para el desorden. En cada escritorio de oficina hay papeles acumulados, sea ocultos en un cajón o adornando la mesa en donde la persona intenta pensar… desordenadamente. En las cocinas, en las neveras, sobre las mesas de noche, y alrededor de los televisores. En las guanteras de los carros, o hasta llenando las sillas traseras hay desorden.

Y el desorden no está relegado a las cosas materiales. Desordenamos nuestras vidas con relaciones destructivas o que drenan nuestra energía, con carreras profesionales, obligaciones, rituales, minucias, conversaciones desordenadas, chats desordenados, noticias, redes sociales, chismes, drama y cuentas bancarias desordenadas.

En días pasados leyendo a Joshua Fields Millburn, me gustaba su forma de expresarlo:

«Desordenamos nuestra atención con pantallas brillantes. Desordenamos nuestra creatividad con distracciones. Desordenamos nuestro tiempo libre con trivialidades. Desordenamos nuestros deseos con apegos»

Nuestras vidas rebosan de «desorden existencial», mental, emocional y espiritual. Y es tanto el desorden que es difícil distinguir qué es desorden y qué no.

En este caos con el que llenamos nuestra vida, tenemos la expresión palpable de la procrastinación. Y vuelvo a hacer una afirmación desafiante: todos posponemos las cosas. No hay ninguno de nosotros que no lo haga, hasta cierto punto. Y el desorden es un signo visual de esa postergación, el que además nos lleva a sentir tanta ansiedad.

Cuando dejamos un objeto, un papel, una prenda de vestir, una pila de facturas por pagar … y lo dejamos allí, sin atender, diciendo que lo guardaremos o nos ocuparemos de él más tarde … eso es procrastinación.

Desafortunadamente, esto se acumula, se acumula con el tiempo y luego nos quedamos atrapados con una montaña de desorden que es demasiado abrumadora con la cual ya no queremos lidiar.

Pero tendrás que lidiar con esa montaña. Con la montaña material intentarás lidiar como casi todo el mundo; amontonando las cosas en cajones para que todo se vea más organizado y comprando objetos decorativos en las tiendas, buscando que tu casa y tu espacio parezcan sacados de fotos de Pinterest.

Pero con la montaña inmaterial, ese cúmulo de relaciones y hábitos desordenados. Esas tomas de decisiones postergadas hasta el infinito. Esas deudas en varios bancos, esas tarjetas de crédito con las que abres un hueco para tapar otro. Esos compromisos que aceptas y no te gustan. Esos sueños que no te cumples a ti mismo(a) por estar en desorden. Ese mix espiritual y emocional en el que vives, intentando aferrarte de todo, con ese te toca lidiar también.

Y para mí lo maravilloso del minimalismo y el mindfulness es que me enseñan dos filosofías de vida y maneras prácticas de lidiar con todo. Ambos me invitan a reducir al mínimo y dejar solo lo que aporta. Ambos me invitan a encargarme en el momento presente. Ambos me abren los ojos a respetar mi sentir y reconocer que «no puedo con todo», y que ¡eso está bien!.

Pero construir una vida así, disfrutable, requiere que una vez que te hayas ocupado de la montaña de desorden, debes evitar que vuelva a suceder. Ahí es donde vencer tus hábitos de procrastinación se vuelve tan importante. Y a la regla de reducir al mínimo tendrás que sumarle otra: ocúpate de las cosas ahora mismo. Solo toma unos momentos. Ese vaso que vas a dejar sobre la mesa, llévalo ya a la cocina, y lávalo. Esa blusa que está limpia y vas a colgar de nuevo, hazlo ya. Esos zapatos que acabas de tirar al lado de tu cama, estírate hasta el closet y guárdalos. Poco a poco y con consciencia, el hábito de encargarte de ti se convertirá en automático, tal como ahora lo es el desentenderte de ti. Y ya sabes cómo resulta ese camino.

Puede que no sea fácil, pero regálate una vida sin desorden. Ve revisando área por área de tu vida, y ordena ya!

Emma Sánchez

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

2 comentarios sobre “El desorden es el lenguaje de la procrastinacion

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