El multitasking, una desconexión de ti

Nuestra vida diaria se compone de una multitud de hábitos y costumbres automáticas, que hemos ido introduciendo a nuestras vidas con desorden y sin pensarlo mucho, como quien recibe continuamente paquetes de objetos y muebles para decorar su casa y cuando llega el repartidor y les pregunta dónde quiere que le descargue las cajas, responde: “ahí”, porque en realidad no se ha tenido tiempo de pensar qué lugar se le quiere asignar a las cosas. Imagínense que así se queda la casa, pues nunca hay tiempo de sentarse a organizar, a volver el espacio más eficiente, a definir la mejor forma de ubicar todo. Así mismo pasa con el manejo del tiempo, de nuestras actividades y demás, pues éstas aparecen bajo la demanda del ambiente externo. Y el ambiente externo siempre tiene demandas para hacernos funcionar a toda marcha. 

El multitasking es una de esas costumbres automáticas que todos tenemos. Por mucho tiempo incluso ha sido promovido como una habilidad o competencia ideal, propia de buenos trabajadores o personas exitosas. Pero por otra parte, se ha convertido en un vicio al que hemos cedido dada la excesiva presencia y flujo de información, los intereses del marketing y la publicidad por vendernos y hacer llegar a nuestros ojos  sus productos o servicios, y por supuesto debido, innegablemente, a las facilidades que ha traído el desarrollo de aparatos móviles y tecnologías de la comunicación. Todo esto da por resultado que hoy estamos expuestos a muy variados estímulos simultáneamente y dividimos nuestra atención en diversas tareas, pensando que así podemos -o está bien- funcionar, y cumplir un poco con todo a la vez.

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En la búsqueda sobre este tema encontré una cita de Lord Chesterfield, a quién confieso que nunca había escuchado mencionar hasta ahora, pero la frase capturó mi atención: “hay tiempo suficiente para todo en el curso del día si haces una cosa al tiempo, pero no hay tiempo suficiente en un año si vas a hacer dos cosas al tiempo” (1747). Cuando la leí me parecía una voz antigua de 300 años atrás, trayendo una sabiduría que considero importante retomar. Pero también me hacía imaginar que en 1700 podían gozar tal vez de ese “tiempo suficiente para todo”, en el curso de un día. El tiempo actual tiene otras características, y me aventuro a pensar que precisamente es el exceso de carga en nuestras obligaciones el que hace que seamos tan frágiles ante la tentación de la “perdida de tiempo” en distracciones simultáneas. 

Pero de hecho un amplio cuerpo de investigación soporta las ideas de la intuición del Lord de que el multitasking puede tener un detrimento de la ejecución de cualquier tarea (Kruglanski et al., 2002; Meyer & Kieras, 1997; Shah, 2005). Investigadores nos dicen que el multitasking es cognitivamente más difícil que el monotasking, u ocuparse de una tarea a la vez; especialmente cuando ambas tareas requieren recursos atencionales. Además, después de momentos de multitasking, las personas usualmente muestran un pensamiento fracturado y falta de foco de atención (Ophir, Nass, & Wagner, 2009)- Cai, R. A., & Guinote, A. (2017).

Una de las mayores dificultades para contener la tendencia al multitasking actual está relacionada con el constante uso del teléfono móvil. Ya que muchas tareas diarias son facilitadas por este dispositivo. Por ejemplo, en un estudio realizado se examinaron las consecuencias psicológicas y fisiológicas de ejercer el autocontrol con el teléfono móvil. Un total de 125 participantes fueron asignados al azar para sentarse en una habitación sin adornos durante seis minutos y (a) usar su teléfono móvil, (b) sentarse solos sin teléfono, o (c) sentarse con su dispositivo pero resistirse a usarlo. Se encontró que las personas que resistían el uso del teléfono aunque lo tuvieran a la mano, lograban un poco más de capacidad de concentración que aquellas que se sentaron sin el dispositivo (sin estimulación externa). Esto aporta a nuestra comprensión de las consecuencias psicológicas de la constante estimulación externa, como el aumento de la distracción mental por medio de aparatos móviles que contienen apps, canales de comunicación, etc., y nos muestra cómo los mayores desafíos de concentración se relacionan con los períodos de inactividad o pensamiento libre.

Y no podemos negar que los teléfonos móviles son fundamentales para la vida social y profesional en la era de las redes. Por ejemplo, reunirse con un amigo en un concierto puede requerir la compra de boletos con el teléfono, una conversación por mensaje de texto o una llamada para organizar el lugar de la reunión y solicitar un taxi a través de una aplicación móvil para llegar al lugar. A pesar de la relevancia y omnipresencia del teléfono móvil en los entornos cotidianos, los investigadores a menudo debaten los costos y beneficios de usar el dispositivo. Los experimentos y estudios de campo encuentran que el teléfono móvil puede agregar valor social y psicológico a los usuarios. Por ejemplo, los jóvenes de alto riesgo pueden acceder a ayudas de líneas de emergencia utilizando su celular, y éstos ofrecen tranquilidad psicológica para acercar a amigos y familiares. El uso de teléfonos móviles también puede tener un impacto positivo en el compromiso cívico a gran escala, ya que los teléfonos se pueden utilizar para organizar protestas y comunicarse con otras personas distantes, que de otro modo hubieran sido imposibles.

Por otro lado, algunos teóricos de los medios argumentan que el uso de teléfonos móviles puede ser problemático porque tales dispositivos pueden afectar negativamente el bienestar social y psicológico. Por ejemplo, la evidencia sugiere que las personas con alta dependencia del teléfono tienen altas tasas de ansiedad, disfunción social e insomnio. La investigación sobre comunicación interpersonal encuentra que la mera presencia de un teléfono puede influir negativamente en la calidad y cercanía de una conversación cara a cara. Por último, el uso frecuente de teléfonos móviles puede hacer que las personas sean vulnerables a resultados negativos, como el aislamiento interpersonal, porque las actividades en los medios móviles (por ejemplo juegos, redes sociales) pueden hacer que apartarse de las pantallas sea un desafío. 

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Además de la presión social percibida, investigaciones recientes han vinculado la comunicación en línea y el uso de las redes sociales con el “miedo a perderse algo” (Przybylski, Murayama, DeHaan y Gladwell, 2013), FOMO por sus siglas en inglés (“fear of missing out”). El miedo a perderse algo se define como “una aprehensión generalizada de que otros puedan estar teniendo experiencias gratificantes de las que uno está ausente”. Las redes sociales, en particular, brindan un fácil acceso a la información social y una manera fácil de mantenerse involucrado socialmente. Como el miedo a perderse algo se caracteriza “por el deseo de estar continuamente conectado con lo que hacen los demás” , el uso de las redes sociales es una opción particularmente atractiva para mantenerse informado sobre las actividades sociales en personas con altos niveles de miedo a la exclusión social. Así que este temor incrementa la frecuencia de la comunicación en línea y el comportamiento de verificación, lo que resulta en niveles más altos de carga de comunicación. 

Investigaciones anteriores también proporcionan evidencia que vincula el miedo a perderse algo con la multitarea de Internet. En un estudio con estudiantes de pregrado, se encontró que los estudiantes que mostraban niveles más altos de miedo a perderse algo tenían una mayor tendencia a usar las redes sociales durante las comidas o conferencias y usaban sus teléfonos móviles para revisar o enviar correos electrónicos mientras conducían su automóvil, con más frecuencia que los estudiantes con bajo temor. 

Como vemos, las personas cada vez se encuentran menos dispuestas a desconectarse de la vida “en línea”, y el autocontrol es difícil porque los individuos deben permanecer vigilantes sobre sus comportamientos naturales, es decir, controlar el piloto automático del multitasking. Otro estudio enfocado a la forma cómo aprenden y estudian los niños y adolescentes en casa, muestra que la gran mayoría hace tareas mientras ve televisión, o tiene estímulos distractores variados, que en casa los adultos también promueven. Y los padres reportaban que este comportamiento empezaba entre los 5 y 8 años de edad. Esto es importante dadas las investigaciones que muestran las dificultades de procesamiento de información, comprensión de lectura, resolución de tareas cognitivas mientras se ejecutan varias tareas a la vez.  

Las personas cada vez se encuentran menos dispuestas a desconectarse de la vida “en línea”, y el autocontrol es difícil porque los individuos deben permanecer vigilantes sobre sus comportamientos naturales, es decir, controlar el piloto automático del multitasking

Ahora bien, si las personas encuentran difícil “desconectarse del mundo virtual”, y más aún si vemos que la actividad contemplativa o de pensamiento libre, definida como un periodo de estar a solas con los propios pensamientos, sin estimulación externa y sin una ayuda cognitiva, es un desafío muy complicado para la mayoría de las personas, esto nos pone en alerta de los complicados retos del mundo actual que impactan el bienestar psicológico de un modo grave.

Con esto me refiero a que la introspección es una cualidad humana de gran importancia. El desarrollo de una habilidad para dejar fluir el pensamiento libremente, puede llevar a que la persona mantenga una buena salud mental, se conozca a sí mismo, pueda tomar decisiones adecuadas, siendo éste un espacio de crecimiento interno con repercusiones obvias en la dimensión de sus relaciones. Sin contar la expansión del pensamiento creativo que ocurre en momentos de libertad de pensamiento en que éste no está dirigido por tareas específicas que limiten el surgimiento de la innovación.

El multitasking te conecta con todo excepto contigo 

¿Por qué estar solo con tus pensamientos es menos positivo en la valoración psicológica de las personas, que tener algo sobre lo qué pensar? ¿Por qué los periodos de soledad y pensamiento libre son sentidos como de menos disfrute, mayores dificultades de concentración y más divagación de la mente?. Bueno, precisamente es éste el síntoma moderno que más encontramos. Es por esto que prácticas contemplativas en naturaleza, o ejercicios de meditación siguen pareciendo una cosa de monjes extremos para la mayoría de las personas. Estar en quietud y silencio con nosotros mismos quedó en el olvido de la antiguedad cuando la actividad contemplativa era aceptada como el momento de creatividad o descubrimiento de ideas de filósofos, pensadores y artistas. El estilo de vida que ha diseñado la sociedad ha buscado acabar con ese tiempo porque no era “productivo”, y así en este ajetreo, vamos sobreexigiendo a todos los sistemas de nuestro cuerpo, nuestro cerebro, sistema nervioso y demás, una forma de funcionar que no es saludable. El multitasking te conecta con todo excepto contigo. 

No te mereces ese olvido, y puede que no te des cuenta de él porque estás encantado con la estimulación divertida sin parar, solo hacer scrolling y llega una diversión después de otra, un modelo ideal al cual seguir, y después otro, una experiencia que te tienta seguida de otra más, mientras a la vez aparecen 15 notificaciones de Whatsapp esperando que respondas rápidamente, mientras subes y editas historias de Instagram, y a la vez tienes 10 pestañas del navegador abiertas con Youtube, páginas de videos, de tienda de ropa, y por supuesto, tu trabajo (académico o profesional) esperándote para que continúes… pensando en todo, menos en tu libertad. 

Por Emma Sánchez – Mg. Psicología Clínica y Guía de Shinrin-yoku o “Baños de Bosque”

@esmindful & @lluviadebosque

Referencias:

Doing many things at a time: Lack of power decreases the ability to multitask. British Journal of Social Psychology, 56(3), 475–492. https://doi-org.ezproxy.javeriana.edu.co/10.1111/bjso.12190

Markowitz DM, Hancock JT, Bailenson JN, Reeves B (2019) Psychological and physiological effects of applying self-control to the mobile phone. PLoS ONE 14(11): e0224464. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0224464

Uncapher MR, Lin L, Rosen LD, et al. Media Multitasking and Cognitive, Psychological, Neural, and Learning Differences. Pediatrics. 2017;140(Suppl 2):S62-S66. doi:10.1542/peds.2016-1758D

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

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