El GPS del “Aquí y Ahora”

“Ubicación en el GPS: Aquí y Ahora…. Recalculando…. Quédate quieto”. Seguro has escuchado a muchos mencionar esta expresión casi a manera de mantra o acertijo: “Aquí y Ahora”. El consejo -innegablemente sabio- es este: vive en el aquí y el ahora, habita el momento presente. Es el único que tienes. Es el único que controlas”. Aunque lo escuches mil veces y tenga sentido, no encuentras cómo llegar a ese lugar mítico llamado “Aquí y Ahora”. Tu caminas y transitas los segundos, minutos y horas de esta vida que tienes sin tener muy claro en qué plano temporoespacial estás. Tu cuerpo está aquí, piensas, ¿tu mente? Ella baila tan rápido, se mueve como una bailarina incansable en el escenario aleteando los brazos lanzando las piernas en todas las direcciones, va y viene, salta y se retuerce, a veces se queda pendulando en un punto, y luego arrebatada como en una obra de danza contemporánea se mueve sin tu poder distinguir qué esta haciendo un brazo y qué otro ritmo marca un pie. 

¿Te suena a una buena descripción de tu mente? Y vale la pena que nos preguntemos: ¿Y no será que así debe funcionar la mente; moviéndose? ¿Por qué ahora los meditadores, instructores de mindfulness o espirituales nos quieren hacer enfocar la atención en una cosa? Algunos dirán: “¡Pero sí es una gran cualidad ser multitasking! o, “Cuando pienso y pienso sobre un asunto, voy a llegar a soluciones o a tomar decisiones más acertadas”

¿Por qué es importante intentar vivir en el “Aquí y Ahora”?

“Cuando dejamos de desear que algo más o diferente pase en este momento, estamos tomando un profundo paso hacia adelante siendo capaces de encontrar lo que está aquí ahora. Si esperamos ir a alguna parte o desarrollarnos a nosotros mismos en una vía, solo podemos caminar desde donde estamos parados. Si no sabemos realmente dónde estamos parados -un conocimiento que venga directamente de la cultivación de la atención plena- podríamos solo ir en círculos, debido a todos nuestros esfuerzos y expectativas. Entonces, en la práctica de la meditación, la mejor manera de llegar a algún lugar es dejar de tratar de llegar a cualquier lugar por completo” -Jon Kabat-Zinn “Where you go, there you are”

Jon Kabat-Zinn, investigador del mindfulness y sus efectos curativos en nuestro cerebro y organismo, me parece que lo explica de este modo sencillo que no se puede refutar. Todos sabemos que la vida es un baile, un movimiento en el que estamos creciendo y cambiando todo el tiempo. Que el tiempo es un movimiento de un segundo al siguiente, y así las horas y los días. Estamos sin hacer consciencia de ello, en la perpetua renovación de la vida y la muerte. La palabra que acabo de escribir ya murió en el segundo que pasó. Y mi respiración sale y entra y mi corazón late y vuelve a latir y yo estoy aquí, entre latido y respiración, y movimientos de los dedos que teclean. La mente quiere moverse porque ha aprendido que así sobrevivimos, ella nos muestra deseos todo el tiempo. 

Lo curioso es que me digan que estamos tomando un paso hacia adelante al detenernos en el presente. Para intentar explicarlo se me ocurrió la imagen mental del GPS. Si no sé dónde estoy no puedo ubicar el camino hacia ningún lugar. Si me detengo y tomo consciencia de mi momento, de mi estado mental en este instante, dejaré de dar círculos o vueltas infinitas tropezando con el afán de llegar lejos, y vivir en la anticipación de la mente que no disfruta la tranquilidad porque no ha construido la noción de que estar “aquí y ahora” es el lugar perfecto y seguro para estar. 

Así que me gusta como Kabat-Zinn nos dice que “la meditación consiste en dejar que la mente sea como es y saber algo sobre cómo es en este momento”. Pensémoslo: “Dejar la mente ser como es” y llegar a “saber algo sobre cómo es” esta mente que me acompaña, “en este momento”, no en el segundo que aún no existe, ni en los millones de segundos que ya se fueron. Si no ejercito mi mente en la atención plena y consciente de mi lugar -mental y físico- de este instante, toda la vida será una carrera a contrarreloj a ciegas. Pero como esto implica que le demos una información diferente a nuestro cerebro de la que ha tenido hasta ahora, pues nuestra cultura premia la velocidad y siempre te pide que desees “llegar más lejos”, pues la meditación, como práctica de la quietud, viene a ser un camino de reprogramación del GPS que me parece maravilloso.

Photo by Leah Kelley on Pexels.com

La dificultad para reprogramarnos en el “Aquí y Ahora”

Las dificultades de hacer esto tiene que ver con que es una noción tan ajena a nuestra vida, que es como si tuvieramos el GPS pero no hemos leído el manual de instrucciones. 

En mi caso personal, soy ahora alguien que promueve el mindfulness, una vida lenta (slow life), y el minimalismo porque yo he padecido la acumulación de pensamientos de una mente a la que le encanta la velocidad. Yo vivía tan en el futuro que cuando leía un libro constantemente me adelantaba las páginas; incluso los de literatura. De forma automática tenía que ver, ojear, o tener alguna idea de lo que pasaba adelante en la historia, o de cuántas páginas o capítulos me faltaban. No les miento si les digo que me ha acompañado una mente que me ha extenuado a lo largo de mi camino. Ella constantemente me crea sueños y metas de las cuales se apega, y me propone aprendizajes y retos cada vez más complejos, sin pausa. Generalmente no le gustaba verme descansar.

He tenido un lío con el tiempo, no me podía faltar un reloj, y me volvía -o vuelvo!- un tanto obsesiva con él. Amigos que conocí de otras culturas mientras estuve en Australia, me preguntaban sorprendidos por qué caminaba tan rápido (parecía trotando). Luego los años que viví en Bogotá, Colombia, creo que siempre estaba tan mentalmente acelerada como la ciudad. Puede que la gente por fuera me viera en calma -y aún pasa- pero mi mente es sumamente activa -y rápida-. A veces no dejo terminar de hablar a las personas porque me emociono y mi pensamiento va muy rápido, así que me cuesta darle espera a la idea. No se imaginan lo terrible de tener que lidiar con esto cuando tienes mi profesión. Desde pequeña recuerdo decir que me desesperaba la lentitud de la gente, y con 37 años de vida, aún tengo una rapidez para hacer las cosas que en realidad me es natural. ¿Qué me pasó al vivir así? Vivía sumamente frustrada, tenía un cuaderno en el que escribía metas con fechas, objetivos, retos, logros, lugares del mundo por conocer, dinero por ganar, etc. Todo eso me iba a hacer sentir mejor, como que estaba logrando algo o siendo más feliz. Pero luego, nunca se cumplían esos tiempos, o las cosas no salían en ese orden controlado, y venía mi autocrítica, mi reproche interno, mi desvalorización. Esto no solo me pasa a mi, es lo que le pasa a miles de personas en el mundo, muchas de ellas vienen a buscar consejería y apoyo. Hoy en día no hay nada que yo pueda recomendar más que meditar para ir aprendiendo a tomar contacto con tu instante de vida, y compasivamente ir aceptando ese instante como el mejor que habitas; el único. 

Sintonizando el GPS hacia “Aquí y Ahora”

Para decidirse a practicar Mindfulness cada momento de tu día y a estar en el presente se necesita mucho coraje. Es más sencillo andar a las carreras huyendo hasta de la sombra -o precisamente de ella-. Tal vez por esto leer el manual de instrucciones y dejar que el GPS nos ubique nos da algo de susto. ¿Hacía dónde nos llevaría si sintonizamos nuestro gps hacia “aquí y Ahora”? ¿Qué es lo que estoy evitando ver? 

Esto es lo que los junguianos (corriente psicológica), llaman “Trabajo del alma”, el desarrollo de la profundidad del carácter a través del conocimiento de las tortuosas profundidades y extensiones laberínticas de nuestras propias mentes. La belleza del trabajo meditativo es que es posible confiar en la práctica misma para guiarnos a través del laberinto. Nos mantiene en el camino frente al más aterrador de nuestros propios estados mentales y circunstancias externas. Nos recuerda nuestras opciones. ¿Por qué? ¿Cómo? Porque es el trabajo de la respiración el que en esencia actúa sobre tu sistema nervioso pudiéndolo calmar a la vez que dándole herramientas para enfrentar los contenidos de tus estados mentales.  

Es una guía para el desarrollo humano, una hoja de ruta hacia nuestro “yo radiante”, al “yo” de un adulto completamente desarrollado. Pero, para que la meditación haga su trabajo, tenemos que estar dispuestos a hacer el nuestro. Debemos estar dispuestos a encontrarnos con la oscuridad y la desesperación cuando se acerquen y enfrentarlas, una y otra vez si es necesario, “sin huir o adormecernos en las miles de formas que conjuramos para evitar lo inevitable” (Jon Kabat-Zinn).

Cómo empezar a vivir en el “Aquí y Ahora”

Es simple. Y así suene a chiste, te lo voy a escribir lo más escueto posible. Aquí va:

  1. Quédate quieto
  2. Cierra los ojos y respira. Respira primero suave. No fuerces nada, luego poco a poco más profundo. 
  3. Siente toda la extensión de tu cuerpo. Ubica tus pies, siente sus dedos, sus puntos de apoyo, tus tobillos, pantorrillas, muslos, genitales, cola, espalda, abdomen, pecho, hombros, brazos, manos, cuello, cara y cabeza. Siéntelos mientras respiras. ¿Estás ahí?
  4. Una vez estando seguro que estas ahí, sigue quieto respirando. 
  5. Vienen emociones y pensamientos. Escuchalos, siente cómo se sienten las partes de tu cuerpo que ya ubicaste cuando esos pensamientos se te colaron en el cuerpo. 
  6. ¿Se te olvidó cómo se sienten las partes de tu cuerpo? Entonces repite el paso 2 y 3. 
  7. Una vez hecho el paso 5, imagínate que esos pensamientos son pajaritos que van volando por el cielo y trinan cada uno a su estilo. Tu estás sentado bajo un árbol, los pájaros pasan y trinan. Tu escuchas pero no te vas a ir con ninguno. Ellos pasan y trinan. Tu vuelve a tu cuerpo. Ubicas tu placer, ubicas tu displacer, y vuelves a darle aire al cuerpo, lenta y profundamente para que vuelva a sentirse en paz. 
  8. Repetir diariamente, las veces en el día que más puedas. 

Con el tiempo, la ubicación actual de tu ser empieza a estar más clara, y el GPS de tu vida bien calculado. 

Por Emma Sánchez -esmindful-

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

Un comentario en “El GPS del “Aquí y Ahora”

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