Las 5 cosas que he hecho con la incertidumbre

La incertidumbre llegó como si nos hubieran timbrado en la puerta a las 3 de la mañana de un martes. No la esperábamos. La sorpresa por el Coronavirus y todas sus consecuencias en nuestras vidas no la pudimos (o no la supimos) prever. A ti, a mí y a todos, esto nos afecta. Somos personas que necesitamos estabilidad, control y seguridad en nuestras vidas. Todos tenemos temores y ganas de sobrevivir. A unos les será más difícil estar en casa que a otros, pero en últimas a todos nos preocupa nuestro bienestar. La reacción ante lo incierto, que opera como un detonante de muchos aspectos emocionales y particulares de nuestra personalidad, es un elemento de nosotros mismos que tenemos que conocer, para trabajar en él si sentimos que nos causa más sufrimiento del soportable, o del necesario.

Lo incierto esta ahí, como el timbre a las 3 am de un martes; es algo que se sale de la regla normal, que nos abre una ventana a algo inusual, que nos hace pregunta, que nos pone en suspenso. Pero mientras una persona se acerca a la puerta con la sensación de suspenso pensando: “¿Quién será a estas horas?”, otro puede que pegue un salto en la cama diciendo a grito herido: “¡Los ladrones!”. Son dos interpretaciones mentales que nos llevarán a reacciones emocionales y formas de actuar muy diferentes. ¿Cuál es la más saludable y eficiente? La que te da margen para reconocer tus emociones, manejarlas, evaluar la situación y elegir la mejor acción a tomar. Es decir, tal vez necesites preguntarte ¿quién será a estas horas? mientras te aproximas en mucho silencio, respiras profundo para regularte, no prendes las luces de tu casa, buscas un palo para defenderte, y tratas de buscar la manera de ver quién está afuera sin ponerte en riesgo, con los sentidos agudos, pero también la mente enfocada.

Lo incierto existe y necesitamos asumirlo. No todos han podido estar preparados, no muchos tienen las cosas acomodadas ni los fondos de ahorro de emergencia llenos, en un país como Colombia. Todo esto da más sensación de angustia. Necesitamos trabajar pero también necesitamos estar sanos. Necesitamos saber si nos vamos a enfermar todos, si al enfermarnos nos podemos morir, si vamos a entrar en recesión, si vamos a tener con qué pagar los siguientes meses de arriendo o de crédito hipotecario, o si mi empresa empleadora me va a despedir, o si mi emprendimiento va a sobrevivir. Queremos que esto no estuviera pasando, seguir durmiendo tranquilos sin que nadie hubiera venido a interrumpir el silencio de mi casa en la madrugada. Pero la situación nos exige asumirla, y eso implica alertar nuestros sentidos, tratar de buscar información, y comprender.

Es aquí donde muchas personas se encuentran con un estancamiento emocional que drena su energía. Así que aquí simplemente quiero transmitir de forma sencilla, 5 cosas que hice con la incertidumbre (tengan en cuenta que yo trabajo por mi cuenta como independiente).

1. Me inmovilicé. Me quedé un poco inmóvil unos días. Yo diría que fueron los primeros días de alarma en Colombia que estuve un poco como quien sabe que timbraron a la puerta, y que no es usual que eso pase a la madrugada, pero como quien quiere seguir durmiendo y explicarse la cuestión de un modo más positivo para no sentirse alarmista ni desgastarse emocionalmente. Sin embargo, haciendo un ejercicio de introspección rápidamente, preguntándome por qué estaba en esta sensación de inmovilidad, me di cuenta que fue un periodo de recoger toda la información posible. Como quien no se atreve a asegurar que en la puerta hay ladrones, antes de cerciorarse y evaluar todas las posibilidades. Fue una etapa normal de recoger datos y sopesarlos. Luego sí dije: “esto es serio”

2. Me dolí. Experimenté mis sentimientos de pérdida. Tuve una mezcla de sensaciones de tristeza por todas esas muertes en Italia, España y el mundo en general. Me dieron tristeza los profesionales de salud, me preocupé por nuestra sociedad colombiana, me puse a revisar si mi familia podría estar a salvo, y mi hogar también. Me preocupé por darle ánimo a otros (ustedes y mis consultantes). Sentí como un duelo, como cuando te das cuenta que sí te timbraron a la madrugada los ladrones, y entraron y te da tristeza que se te estén llevando las cosas, e impotencia también.

3. Me estresé. Me di cuenta que mi familia, mi pareja, mis cercanos y yo, estábamos tomando las medidas adecuadas. No me estresó tanto la posibilidad de contagiarme, sino el hacerme la pregunta: “¿Y ahora…?”. Tuve un día de dolor de cabeza terrible, y les quiero contar qué me pasó ese día, porque así, -con mi experiencia-, ustedes también comprenden lo que nos está pasando psicológicamente. Ese día me animé a pagar una deuda que tenía; que aunque sé que la debía pagar, pues era de tasas altas de interés, y lo hice sabiendo que además podía hacerlo (no arriesgaba mi subsistencia en el futuro próximo), desprenderme de una cantidad de dinero, en un momento en que todos estamos experimentando miedo de escasez, fue un detonante de incertidumbres financieras, que gracias a mi organización de los últimos años, no había vuelto a sentir. Y es normal que si estás experimentando pérdida de seguridad, temor por tu subsistencia, te angustie desprenderte de algo que crees seguro. No todos están pensando solo en la salud, están preocupados por el dinero, y es absolutamente normal, lamentablemente nuestro sistema capitalista (mis críticas dan para otro blog… o un libro) nos pone en este aprieto.

4. Me reevalué. Me gusta esta palabra re-evaluar. Evaluar que viene de “valuar” o “valorar”. Es aquí donde reside la magia de tu “sistema inmune emocional” y psicológico. Es la capacidad de “re-valuar”, de reinterpretar una situación, de mirarla con curiosidad, de añadirle otras perspectivas, de verla en el contexto general de tu vida, e incluso, ¡de valorarla! Es ahí, donde reside el super poder con el que cuentas, y que no te has dado cuenta que tienes. Si no dejas entrar el virus de tus inseguridades, toda, pero TODA situación de tu vida puede revaluarse. Re valorizarse. Re valorarse. Así que me encerré en mi estudio por varias horas durante varios días a mirar con lupa mi negocio independiente, sí, mi consultorio privado de psicología, mis expectativas con “Lluvia de Bosque”, o los encuentros de Ecoterapia y Baños de Bosque en Colombia, mi blog, mi “marca personal” como le dicen los de marketing. Lo que sea, me senté a pensar en lo que soy, lo que me caracteriza, lo que necesitan las personas cercanas de mi, lo que puedo ofrecerle al mundo. A recordar cómo antes superé crisis trabajando también como independiente, cómo antes me permití cambiar rumbos de mi vida, aprender nuevas cosas, trabajar en diferentes escenarios. Me senté a recordar lo importante de mi trabajo y para lo que soy buena. Me senté a agradecer lo que tengo, y a confiar en que “un día a la vez” iremos superando la incertidumbre.

5. Me impulsé. Aún no sabemos qué nos espera, pero yo no soy una persona que resista mucho tiempo tener un problema sin solucionar. Me impaciento, igual que cuando se me quedan los platos sin lavar. He aprendido a solucionar prontamente, aunque comprenda que los procesos de solución toman tiempo, que la cosecha no se da en el momento en que se siembra. Pero también he aprendido de mis plantas, de mi amor por la naturaleza y por el bosque, que nada crece si no se alimenta y cuida todos los días. Hoy escribo este blog con verdadero impulso, y planeo otras cosas, y pienso en cambios por venir, y me proyecté en un sueño que me parece realista. Hoy me impulsé a contarles mi proceso con la incertidumbre. Las montañas que he subido en la vida las he caminado sin saltarme pasos, así que solo un paso a la vez subimos con aire a la cima del Everest.

Espero que mi historia, ésta de una psicoterapeuta, psicóloga clínica que también lidia con sus emociones ante la incertidumbre, les aporte en algo hoy, para que vivan SUS fases, las de ustedes, no las de los libros, ni las de las recetas simples que muchos terapeutas intentamos darles en imágenes de reducido espacio, por las redes sociales. Vivan sus procesos, pero ojalá se permitan experimentarlos con autocompasión, entendiéndose como si fueran sus mejores amigos, y apoyándose para tomar aire de impulsos nuevos. Así se sale de las crisis.

Salud para todos!

Emma Sánchez

emmasanchez.co

@esmindful

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

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