¿Qué significa llevar una “Mindful Living”?

#mindfulliving #mindfulness

A riesgo de ser juzgada por incluir en el título la expresión inglesa, me permito explicar que la traducción “una vida consciente” en español, le da un carácter muy amplio al concepto. La palabra “consciente” puede tener muchas acepciones en nuestro lenguaje, y dejaría por fuera la remisión –a mi juicio tan importante- de la práctica del mindfulness, que es la que da origen a la idea de Mindful Living, así que sin el ánimo de despreciar nuestro hermoso idioma, me permito utilizar el anglicismo.

El foco en mi vida en los últimos tiempos ha sido tener una vida de consciencia plena, de atención al momento presente, en la cual la práctica de la meditación se hizo presente y consiguió hacerme sentir “grounded” (vuelvo a los anglicismos por la misma razón), enraizada, segura y soportada. Hace unos años yo vivía particularmente frustrada, no sentía que trabajara realmente donde debía trabajar, ni que mis ingresos representaran a lo que yo sentía que valía mi trabajo, acumulaba deudas y a veces acumulaba ropa que iba a comprar cuando estaba aburrida y frustrada con la vida sin placeres y vacía que sentía. Quería emigrar de mi país y me obsesionaba haciendo planes del futuro, siempre el futuro, que luego me frustraba porque no se cumplían. Iba de aquí para allá sin posibilidad de armar ningún plan sensato porque es como cuando una persona quiere iniciar un negocio y no tiene un capital inicial ni el conocimiento ni el sitio para hacerlo. Me impacientaba demasiado y solía decir medio en broma medio en estado depresivo y de autocompadecimiento, “mi vida es una lección de agricultura”, y con esto me refería a esa espera eterna que me parecía el lograr tener algo de los frutos que yo suponía que llevaba mucho tiempo sembrando. Necesitaba salir urgentemente de ese estado porque no daba más. Y salí, aunque a veces se me olvida y vuelvo a entrar, y por eso este año me he comprometido mucho más conmigo y con el hecho de transmitir lo que voy encontrando en el camino de transformar mi vida en una vida con mindfulness, y lo que eso significa para mí, en caso de que algunos de ustedes se encuentren en el mismo camino.

Primero diría que vivir una vida con “atención plena” o mindfulness, vale la pena. Esto es muy importante decirlo, no queremos hacer tantos esfuerzos vanos por asumir estilos de vida que a la final no nos ayuden a transformar el centro de lo que nos hace sufrir. Vale la pena porque estar atento, estar consciente o despierto significa que no nos perdamos de la vida mientras ella transcurre. Implica que seamos conscientes de lo que pasa en nuestro interior cuando tomamos contacto con ella, y por tanto que hagamos también unas buenas elecciones de vida, porque estamos atentos, en aceptación y contacto con la realidad.

Y sé que esta práctica no es fácil porque también olvidamos cómo estar atentos, lo olvidamos continuamente y luego lo recordamos. Pero eso está bien, la actitud autocompasiva viene con el mindfulness, como una cosa lleva a la otra, y de eso se trata, de aceptación, de comprensión y apoyo a mí mismo en la forma en que sea mi proceso.

Por otra parte, también debemos comprender que “mindful living” no es solo una cosa. No es solo meditación, ni tampoco solo enfocarse en las sensaciones alrededor tuyo en este momento, así como no se trata de vivir la vida en micro movimientos lentos. Hay una serie de maneras de llegar a lo mismo.

1. Meditación: Es donde la vida consciente empieza, y es complicada para muchos porque nuestra mente está habituada a complicarnos las cosas. La forma como acostumbramos disponernos a las cosas es desde el reto, así que conozco muchas personas que se frustran porque “no pueden dejar la mente en blanco”, como si ese fuera el trofeo de la competencia. Olvídate de eso, solo quédate quieto inicialmente un minuto o cinco minutos y respira fijando tu atención en tus sensaciones corporales y luego a tu respiración. Nota los pensamientos ir y venir y gentilmente retorna a tu respiración. Repítelo hasta que se acabe el minuto. ¡Y ya está!

2. Estar en contacto: La meditación es una práctica para estar despierto, no en el estado de sueño en el que la mente deambula en un tren de pensamientos, perdiéndose en el mundo online, o pensando recurrentemente en el futuro, sino estar presente y consciente ante lo que ES. Estar en contacto es algo que puedes hacer muchas veces durante el día si lo recuerdas. Recordarlo es clave.

3. Vigilar las urgencias: Es algo que me sirvió mucho cuando quise dejar de fumar y cuando quise ir dejando el hábito del enojo o la reactividad. Vigilar mi urgencia de reacción, sentarme a sentirla subir dentro de mí, y no reaccionar. Esto me hizo reconocer mi poder para manejar mis deseos, que yo no soy mis urgencias. Puedes intentar observar tu urgencia de revisar tus redes sociales, de comer algo dulce o frito, de mirar televisión, de estar distraído o procrastinar. Ellas también vienen y van y tú puedes dejarlas pasar.

4. Revisar mis ideales: Tenemos ideales constantes sobre cómo deben ser las cosas, queremos levantarnos en la mañana y que todo el día se desarrolle sin problemas o contratiempos. Nos frustramos constantemente porque nos resistimos ante la realidad y nos apegamos a los ideales. Nos causan estrés y miedo y nos exigen un duelo constante, por algo que “perdimos” que ni siquiera estaba ahí en primer lugar. Así que revisar esos ideales, reconocerlos e irlos soltando nos ayuda a ser más felices.

5. Acepta las personas y la vida como son: En línea con lo anterior, tener una vida consciente implica aceptar a las personas que nos rodean. Cuando dejo de querer transformarlos o evaluarlos empiezo a estar en paz. No necesito que crean lo mismo que yo creo, que piensen como yo pienso y sientan igual. Mi ser es único y digno de respeto y el de ellos también. No entras a una casa ajena a mover los muebles a tu antojo, así que, si te abstienes de entrar al mundo de los demás a invadirlo irrespetuosamente, podrás observar lo que tienen para ofrecer, y conectar con su mundo interior de una forma más sana.

6. Abandonar la anticipación: Cuando un proyecto está por llegar, un cambio, una nueva relación apenas comienza, empezamos a generar apego a las expectativas futuras, nos construimos ese ideal del que hablé hace un momento, pero además lo alimentamos pensando en él recurrentemente. Esto solo nos trae ansiedad, tensión y decepciones futuras. Es muy difícil lograrlo, pero toca dejar la anticipación a un lado y volver a gozar de conectar con lo que hay en el momento.

7. Estar OK con el discomfort: El miedo al displacer es algo que me sorprende que compartamos tanto las personas. Muchos quedan sumidos en viejos hábitos, no empiezan nuevos negocios, no hacen ejercicio, no se ponen nuevos retos, y a veces ni viajan por preferir garantizarse que no se sentirán incómodos. Acepta la incomodidad, sal de esa zona cómoda.

8. Vigilar tu Resistencia: Cuando tratas de hacer algo displacentero o renunciar a algo que te gusta, encuentras Resistencia, pero si la observas y eres curioso, puedes darte cuenta que es la lucha que haces con la realidad. Un sonido que interrumpe tu concentración puede molestarte mucho, pero si lo observas con actitud de atención plena, no es el sonido lo irresistible, es tu resistencia al sonido lo que lo convierte en un problema.

9. Ser curioso: Nos enfrascamos en nuestra manera particular de hacer las cosas y ver la realidad, y perdemos la apertura y flexibilidad que da la curiosidad. Sentir el miedo al fracaso es lo que usualmente nos hace volver a lo conocido y familiar. Abrirte a alegría de ser curioso y explorador, te ayudará a encontrar flexibilidad, autoconfianza y emoción.

10. Ser agradecido: ¡Esta me parece hasta más importante que la meditación! Nuestra mente hace foco de atención al error, a lo imperfecto, al fracaso, porque así ha establecido un mecanismo de protección “neurótico”, en el que no quiere perder, arriesgar, soltar el control, y tiene miedo y por tanto te lleva a prestar mucha más atención a estas cosas que a las positivas. Ser agradecido es lo único que le va a hacer contrapeso a esta tendencia tan nociva. Volver a la gratitud por todo lo que tienes, vuelve y te centra, te acomoda la perspectiva. Como siempre digo en consulta; la ansiedad te pone unas gafas 3D para ver la realidad aumentada y todo lo sientes más cerca, pero la gratitud te quita esas gafas y te permite apreciar la realidad mejor, pudiendo volver a valorarla.

11. Dejar el control: El control es una ilusión, y una muy mala. Nuestra obsesión con metas, organización y productividad por ejemplo están enraizadas en la ilusión de que podemos controlar la vida. Pero la vida es incontrolable, y cuando pensamos que tenemos las cosas bajo control siempre van a llegar sucesos inesperados. Aprender a seguir el flow es esencial para estar sano emocionalmente.

12. Ser compasivo: Y finalmente, la clave esencial de todo esto. La herramienta psicológica que ajusta todo, que da estructura a esta maquinaria de una vida mindful es la autocompasión. Mindful Living es acerca de recordar ser benévolo contigo mismo, tratarte con un amor incondicional, apoyarte y soportarte en todo momento, dejar fuera de ti tus juicios y respetarte amorosamente para cuidarte. Cuando haces esto contigo, empiezas a hacerlo con los demás, y el sentimiento de dicha y tranquilidad se expande infinitamente.

Puede parecer mucho por digerir, hazlo con calma, revisa tus sensaciones a lo largo de todo lo que he escrito, si es que llegaste hasta el final sin distraerte en mirar tus redes sociales o responder notificaciones que aparecieron en tu pantalla. Recuerda que llevar una vida consciente, plena, atenta, mindful es un compromiso diario con tu felicidad y tranquilidad, pero implica algunos esfuerzos que olvidarás y recordarás, y cuando recuerdes volverás a intentar hasta que se van haciendo parte de ti y los encuentras tan valiosos que no los querrás abandonar.

Buen viaje en este proceso, y déjame acompañarte.

Por Emma Sánchez

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

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