El problema es la solución. Claves para entender el miedo y sus efectos

“De la experiencia clínica procede la indicación de que, muchas veces, los mismos intentos de resolver el problema precisamente lo sostienen. La solución, repetidamente intentada, del problema inicial se convierte así en el verdadero problema” -Giorgio Nardone

En consulta alguien viene sufriendo porque su vida ha estado marcada por el dolor de estar irremediablemente segura que su madre no la deseó, ni para ella ha sido importante; que su madre no la “elige” por sobre los demás. A partir de este dolor fundamental que tiene sus raíces en la infancia, la consultante ha intentado de muchas maneras a lo largo de su vida, y de acuerdo a la madurez emocional y mental de cada etapa, ser amada por su madre, y por ende, por otras personas significativas de su entorno. En esta necesidad y sed de amor, ella construye una imagen de sí misma como “poco adecuada”, es como si se dijera: “algo debo tener malo yo y por tanto debo repararlo para no ser excluida”. Así que empieza a evaluarse críticamente, pues es lo que hacemos cuando creemos que debemos reparar algo que está dañado. La autocrítica, y desvalorización de sí misma, se convierte por tanto en una tendencia en su vida. Y volver algo como esto una tendencia, lleva a varios comportamientos naturales, como una excesiva atención e hipervigilancia de sus actos, de las reacciones emocionales de los demás, y una gran cantidad de pensamientos recurrentes acerca de sus interacciones. Es decir, como si caminar el campo de las relaciones con los otros fuera similar a atravesar un campo minado. Dentro del transcurrir de años con esta tendencia, pues sus interacciones familiares se vuelven más complicadas. La familia tiene otra versión, otra lectura de la realidad, para ellos la consultante es “conflictiva”, difícil de tratar, tal vez dirían que muy susceptible. Cada que ella intenta ser elegida, se generan una serie de intercambios familiares que la hacen sentir excluida.

¿Cuál es el problema en la vida ya adulta de esta persona? No ser querida por la madre, diríamos, pero cabe anotar que ella misma reconoce en su adultez que su madre “no la amó como ella quería que la amara”, pero que sí existe un sentimiento que es al parecer inadecuado por muchos motivos de la historia personal de su madre. Claro, ha quedado una huella de dolor, y ese es el origen de su sufrimiento, pero en su intento de resolver este dolor inicial, se originó una “solución”; la autocrítica, la revisión permanente de sí misma y de los “gestos de amor” del otro, como búsqueda de solución a la insuficiencia que experimenta en el centro de su ser. Por esto, Nardone, un terapeuta italiano, nos recuerda que muchas veces lo que intentamos para resolver el problema es precisamente lo que lo sostiene. En este caso podemos decir que la misma “puesta a prueba” en que se pone la consultante a sí misma, la transfiere con ansiedad hacia otros, encontrando algunas veces una pérdida de atención o interés de las personas externas, incluyendo su madre. La perseverancia obstinada en una respuesta así al problema conduce a la manifestación “patológica” (no me gusta esa palabra), o a lo que se vive como un síntoma de malestar: pensamiento autocrítico obsesivo y baja autoestima. Por lo general, luego este tipo de solución se generaliza y pasa a otras situaciones que, de esta manera, se convierten en problemáticas. Así, de forma inconsciente, producimos más de lo que nos hace sufrir.

Nardone utiliza un esquema al que recurre para explicar el fenómeno del miedo y su “solución problemática” en personas con fobias, pero que yo encuentro presente en el núcleo de toda persona con un bajo autoconcepto, en donde la autoestima y autoimagen se encuentran disminuidas, generando una dinámica muy compleja en sus interacciones, puesto que el miedo a no ser valorado, amado y aceptado por el otro se vuelve casi que un miedo fóbico.

El diagrama que introduzco a continuación muestra el miedo y su solución psicológica como un cono invertido compuesto de fases de reacciones que intentan ser “protectoras”para la persona.

Así vemos como el temor ante la realidad genera un movimiento que es natural en todos los individuos, que es el de intento de control de la realidad que percibo como amenazante. Es una reacción natural pues nuestro sistema nervioso está diseñado para ayudarnos a sobrevivir. Pero estos intentos de control puede que generen un alivio momentáneo o no, puede que sean fallidos porque si se trata de controlar a otra persona como mi pareja, esto solo va a despertar la reacción opuesta en el otro; no dejarse controlar. Es también su mecanismo de supervivencia. Si me demandas un amor desmedido o constantemente a prueba, me cansaré de estarte calmando y me alejaré. Y tu, que no has podido lidiar con el miedo, intentarás las “soluciones ensayadas” previas una y otra vez, como llamarme continuamente al celular por ejemplo, yo volveré a colgarte, y tú desesperado puede que empieces a pedir ayuda a expertos, quieras llevarme a psicoterapia, o pedirle consejos a todas tus amigas o hasta a un gurú. Sentirás que no te amo, y se activará tu trauma pasado ante el peligro, real o imaginario, que percibiste de las reacciones de tu madre al ser pequeña, por ejemplo. Y entonces anticiparás que yo me iré de tu lado como todos los anteriores se han ido, y repetirás redundantemente y sin tregua un círculo vicioso de dolor.

“Las circunstancias tienen menos poder del que parece para hacernos felices o infelices, pero la anticipación de circunstancias futuras en la imaginación tiene un poder inmenso” – Hugo Von Hofmannsthal

Ahora bien, es evidente que anticipamos a partir de experiencias pasadas, y con el deseo genuino de no repetirlas, pero el mecanismo de control que usamos para no volver a vivir lo que anticipamos como repetición dolorosa, tiene el poder inmenso de precisamente llevarnos hacia ella.

Vuelve al diagrama y obsérvate. Tal vez tengas que detenerte desde el punto 1. Así dejarás de reproducir más de lo mismo.

Por Emma Sánchez

Msc. Psicología Clínica

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

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