Las ventajas de la inseguridad

¿Qué es estar seguro? Imagina un juego, una competencia deportiva, un ascenso en tu empresa, cuando logras sentirte seguro ahí, qué es lo que ha pasado. Has logrado tener garantía de la presencia de factores necesarios para conseguir algo que quieres. Estar seguro por tanto empieza a ser relacionado con tener control sobre los factores que obstaculizarían lograr algo. Es decir, estás seguro cuando ya estás casi sobre la meta y todos tus oponentes fueron dejados atrás, o ya tienes el marcador ganador asegurado, usualmente sobre el final del partido -que no se te olvide-. Estás seguro cuando ya no puedes ser atacado, cuando ya tienes esas propiedades pagadas, ese ingreso que te da estabilidad, ¿no? La estabilidad es una palabra que aparece asociada a la seguridad, las hemos vuelto codependientes.

Pero, ¿no se puede obtener estabilidad sin seguridad? Pongamos que estás “estable” cuando sientes que pisas con los dos pies, pero entonces ¿si estas cayendo en un paracaídas, no lo estás?, ¿y seguro tampoco? La verdad es que es interesante considerar que la presencia de ambas nociones de forma constante en tu vida, tiene mucho de utopía. En esta era de la ansiedad, donde junto con la depresión y el estrés son las epidemias contemporáneas, tenemos que pensarnos mucho esta utopía, tal vez como una meta fantasiosa a la que debemos renunciar.

La verdad es que la vida no es segura, y para sentirnos estables tenemos que acostumbrarnos un poco al vaivén de las olas en mar abierto, como los navegantes. Pero esto es bastante difícil para nosotros, únicos seres sobre la tierra que pueden predecir, que han avanzado evolutivamente por su capacidad de predicción, y de, por tanto, tomar acción sobre hechos que pueden ocurrir, es decir, controlar para ganar supervivencia. El ser humano necesita tener control. En palabras de una consultante ansiosa, cuando fue superando esta tendencia emocional decía: “Ya no me siento intranquila, es increíble. Es que siento que ahora sí tengo las riendas de mi vida”. Al tomar las riendas de su vida, una gran cantidad de personas superan su ansiedad. Pero el problema podría continuar de no solucionarse el asunto a un nivel más profundo: sólo cuando depongamos el deseo de control podrá haber un cambio real hacia la seguridad personal, porque la ansiedad es un trastorno que altera nuestra mente haciéndola sentir frágil e incapaz, y por tanto agitada, necesitada de garantías y control, sintiendo la vida como abrumadora y gigante, pensando y pensando sobre cómo controlar hasta lo incontrolable, o cómo obtener certezas para poder anunciar lo que se viene. Pero ¿cómo dejar de desear el control cuando al sentirnos inseguros se activa nuestro sistema nervioso de una forma muy incómoda y hasta dolorosa, que nos hacer perseguir medidas de control como un tigre yendo tras la presa?

Tal vez haya que descubrir las ventajas de la catástrofe para aceptarla. Me tomé un tiempo para pensar qué sabiduría podría venir en la inseguridad. Qué posible beneficio podríamos percibir de este estado que parece tan nocivo y del que todos queremos deshacernos. Estamos en una paradoja; necesitamos el control porque nos garantiza nuestra supervivencia, pero necesitamos desprendernos de la necesidad de control pues no nos permite avanzar en la vida con tranquilidad, y hasta nos termina obstaculizando alcanzar metas, y por tanto atenta contra nuestra supervivencia. Es decir, necesitamos el control en su justa medida, y con flexibilidad, y la inseguridad es una emoción a la que por tanto deberíamos acostumbrarnos. Tal vez también la necesitamos. Si la escucháramos como advertimos las señales rojas que nos muestra el panel de control de nuestro vehículo, qué está diciendo sobre nuestra necesidad, para qué es buena.

Creo firmemente que la inseguridad nos permite ganar músculo emocional. Y hay siete beneficios que encuentro de aceptarla y tratar de integrarla en nuestras vidas. Sin embargo, hago la claridad previa de que estos beneficios solo los obtendrás si has logrado calmar la respuesta automática de tu cuerpo, y procesar tu estado de inseguridad, para lo cual solo te beneficiarán prácticas como la meditación, el trabajo de respiración, el yoga o ejercicios terapéuticos que te lleven a la calma. Así que respira para que la inseguridad no te esté nublando el pensamiento ni agitando demasiado, y piénsate esta manera de ver las cosas

En momentos de inseguridad:

1. Puedes reconocer lo que necesitas, y así conocerte mejor

Creo que esto es muy importante, pues cuando se activan tus inseguridades es porque ellas están denunciando una necesidad emocional que tienes. Si tienes esa inseguridad en tu trabajo, nunca sabes si a tu jefe le va a gustar lo que haces, y vives estresada, ¿no te das cuenta que estás teniendo una necesidad de sobresalir, de ser reconocida, de ser admirada, o de ascender, que está subyacente y es lo que te está enganchando al estrés? Y si además aprovechas para pensarte de dónde viene esa necesidad emocional sin resolver, de quién has esperado reconocimiento en tu vida, quién te pidió siempre sobresalir, etc., pues aprovecharás este momento de alta inseguridad para conocerte mejor y probablemente ir cambiando el patrón.

2. Puedes descubrir tu capacidad creativa

De toda inseguridad surge esa chispa del rebusque, de intentar otra cosa, de hacer algo diferente, y aunque dé mucho miedo, también una gran cantidad de personas terminan probando su creatividad para darle vuelta al asunto y ganar un poquito de “control” (el tan anhelado), sobre la situación. Esto no es poca cosa, puede contribuir a que descubras genialidades saliendo de ti! Crear nos hace sentir empoderados pero de una manera sana pues es flexible, es innovadora, promueve el pensamiento divergente y minimiza el temor al riesgo.

3. Aprendes a pedir ayuda

Aunque no dejes que se te vaya la mano, nadie tiene la obligación de “salvarte” y hacer todo el trabajo interno por tí. Pero en todo caso, somos seres que necesitamos el apoyo de otros, y esa motivación, inspiración o referente de superación que podemos encontrar en los demás, también es muy importante para ayudarnos a transitar el camino hacia convertirnos en personas más seguras.

4.Te toca aprender a renunciar al control (y éste es de los mejores aprendizajes de la vida)

Te va a costar, pero ni siquiera creo que tenga que señalar las grandes ventajas de aprender a fluir, soltar y aceptar lo que la vida nos pone por delante, viéndolo como un aprendizaje. Entre más renuncies al control, más adaptable, flexible, recursivo y resiliente serás, y por tanto tu supervivencia en la vida, tus logros, tu camino, va a ser más llevadero, llegando a buen puerto.

5. Puedes llegar a reconocer qué es lo importante, y así hacer un detox saludable en tu vida

Todos deberíamos llegar a una edad o nivel de consciencia en que nos demos cuenta que vivir presos de la necesidad de éxito, de aprobación, etc., no trae nada bueno a nuestro amor propio ni a nuestro crecimiento. En los momentos en que te sientes inseguro, puedes darte este chance de poner las cosas en perspectiva, y quedarte con las creencias que te son útiles

6. Puedes ser más realista

Cuando la persona se ha acostumbrado a ser un “risk-taker” también padece de exceso de confianza, lo que muchas veces nubla su criterio y evaluación de la realidad. Es decir, que no serás victima de tu ego, y puedes actuar desde un lugar más ajustado a la realidad.

7. Te activa el deseo de superarte

Tal vez es signo del legado más “animal” que tenemos, pero un poco de riesgo también nos puede retar a sacar la fortaleza y no dejarnos apabullar por la vida. Esto si has construido una mentalidad de aprendizaje y esfuerzo. Sé que no muchos la han construido, pero en todo caso los golpes de la vida están aquí para eso.

Poco a poco, entre cuidar nuestro cuerpo, aprender a relajarlo, a escuchar la inseguridad y mis necesidades, aprenderé a nadar por la vida, comprendiendo que sin querer agarrar el agua, es que puedo flotar. Y se fortalecerá mi confianza, que es la mayor ventaja que te puede dejar hacer el trabajo interno para superar la experiencia de la inseguridad.

Por Emma Sánchez

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

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