Sanar el sistema nervioso para sanar emocionalmente

Para sanarnos tenemos que sanar nuestro sistema nervioso. Debemos comprender cómo podemos utilizar el cuerpo y la mente a nuestro favor. Todas nuestras emociones están atravesadas por la experiencia corporal, y si bien parte de nuestra sanación emocional implica comprender nuestra historia de vida, creencias, repasar experiencias, y poner por tanto a funcionar los niveles más abstractos de nuestro pensamiento, la verdad es que si no reentrenamos o reprogramamos el modo “default” o “piloto automático” con el que ha quedado funcionando nuestro organismo, vamos a tener unas curas pasajeras o superficiales.

El Sistema Nervioso Autónomo es todo el sistema que se encarga de controlar y regular de forma involuntaria los órganos internos, como el corazón, el estómago, los intestinos, así como enviar información a algunos músculos importantes en el proceso de activación del cuerpo ante estímulos del medio ambiente. Está compuesto por el Sistema Simpático y el Sistema Parasimpático. El primero prepara al cuerpo para situaciones que requieren estar alerta o usar la fuerza para defendernos, como ante experiencias de temor, vergüenza, ansiedad, etc. Estimula los músculos cardíacos, aumenta la frecuencia del corazón, dilata los bronquios y los vasos sanguíneos que irrigan el corazón. Además libera hormonas que afectan el hígado, llevándolo a liberar glucosa. Es el sistema que se caracteriza por respuestas de “Fight or Flight”, “defensa o huída”, pues prepara tu cuerpo para el ataque.

El sistema parasimpático en cambio, se activa durante los periodos de digestión y descanso. Reduce la presión arterial y las frecuencias cardíacas y respiratorias, y conserva la energía mediante la relajación y el descanso. Ayuda a conservar y restaurar tu energía y, por tanto, asegura un mayor bienestar a largo plazo. Se caracteriza por tanto por respuestas de “Rest and Recovery”, “descanso y recuperación”.

¿Por qué tenemos que comprender este mecanismo, y en qué se relaciona con el proceso de sanación emocional o psicológica? Pues bien, son los mecanismos claves para garantizar la homeostasis o balance del cuerpo. Tu cuerpo es una maquina perfecta que te ofrece los elementos necesarios para lidiar con los retos de tu entorno. Si hace miles de miles de años el ser humano necesitaba la activación del sistema simpático para defenderse del ataque de lobos o depredadores, o inclemencias climáticas, el problema de la actualidad, es que los factores de estrés y generadores de ansiedad se han vuelto crónicos. Las personas permanecen bajo constantes estímulos estresantes, por tanto el sistema de balance de su organismo empieza a funcionar mal, y como un carro al que se le recalienta el motor, en algún momento se va a fundir.

Estudios sobre el trauma además nos muestran cómo el cuerpo queda marcado por un desbalance en su sistema de activación, que hace que una persona que ha sufrido eventos emocionales que lo han sobrepasado, definición en últimas de lo que es un trauma, va a experimentar un sistema agitado, hipervigilante, más fácilmente violento, o desorganizado en su pensamiento. “El cuerpo lleva la cuenta”, es un excelente libro del doctor Bessel van der Kolk, quien investiga muchos casos de veteranos de guerra en sus procesos de desligarse del trauma vivido. De donde surge evidencia contundente de que si queremos la cura emocional tenemos que acudir al cuerpo.

Por esto es importante cultivar actividades que nos estimulen la calma, que nos ayuden a volver más habitual y predominante la tendencia del sistema parasimpático. En este sentido la meditación o mindfulness (atención plena), ha demostrado ser una práctica que, realizada con frecuencia, empieza a generar cambios en la activación de zonas cerebrales y disminución de otras, generando una predominancia del sistema “descanso y recuperación”. Cuando la persona logra esta predominancia a nivel fisiológico, entonces experimentará también cambios a nivel de su sistema inmune, su estado anímico, e incluso su concentración y capacidad de pensamiento analítico para solucionar o visualizar mejores posibilidades ante los factores estresantes de su entorno.

Así que inténtalo, medita un poco diariamente, tómate un espacio para conectar con una respiración más lenta y permite que tu cuerpo empiece a habituarse a la calma. Puedes reprogramar tu sistema nervioso, solo necesitas tiempo… y haberte cansado de vivir desgastado.

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

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