Una dosis de confianza para estar saludables

La confianza es una de las características más importantes en las relaciones permanentes tanto con miembros de la familia, parejas románticas, amigos y colegas. Los efectos positivos de la confianza son múltiples. Por ejemplo, en las relaciones románticas y la amistad, la confianza ayuda a construir intimidad, perdón y voluntad para el sacrificio. En las relaciones con compañeros de trabajo, la confianza ayuda a promover el trabajo en equipo, una interacción sociable y un comportamiento responsable. En realidad las relaciones saludables en gran medida dependen de la confianza.

Pero algunos estudios recientes*, han demostrado que la confianza no solo ayuda a este tipo de salud en las relaciones, sino que incluso impacta la salud física. Lo más interesante es que han demostrado que la confianza tiene una influencia positiva en la longevidad y la percepción de salud física de las personas. Se hizo un seguimiento de ocho años que reveló que estas personas continuaban gozando de una mejor salud. Luego de catorce años los estudios de mortalidad mostraron que aquellos con mayor confianza exhibieron mayores índices de supervivencia que las personas con bajos niveles de confianza confianza.

La pregunta sería ¿cómo la construcción psicológica de la confianza permite influenciar la experiencia de la salud física?. Sin embargo, investigadores de la universidad de Amsterdam proponen que el puente entre la confianza y la salud física está en los síntomas de ansiedad y depresión. Pues una confianza fuerte inhibe la aparición de ansiedad y depresión, lo que va a repercutir de forma obvia en la salud física.

Pero, qué es la confianza. La confianza es una percepción de benevolencia tanto en los actos de los otros como en las dinámicas de la vida en general. Las actitudes de confianza reflejan la mentalidad de las personas, sus expectativas positivas de que cuentan con parejas o personas que pueden cuidar de ellos y ser responsivos a sus necesidades, ahora y en el futuro.

De hecho, otras investigaciones han demostrado que la confianza está asociada al ajuste y vitalidad en las relaciones cercanas. Por esto, la confianza es un elemento central en cómo y porqué los los miembros de una pareja exhiben motivos benevolentes y comportamientos constructivos en sus relaciones.

Sin embargo, todos nosotros hemos encontrado algunos inconvenientes en el proceso de construir confianza con otros, o hemos pasado por la incomodidad de este proceso. Pues bien, es que la confianza emerge y se desarrolla dentro de una relación, en las llamadas “situaciones diagnósticas”. Estas situaciones son en las que cada miembro de una pareja, por ejemplo, tiene necesidades emocionales diferentes, y debe evaluarse si se pondrán por encima las necesidades de la otra persona antes que las propias. Sin que esto indique obviamente que para tener confianza en el otro, éste deba siempre sacrificarse, pero estas situaciones en donde se dan disyuntivas entre el deseo propio y el del otro, permiten que las personas evalúen que tan “dignos” de confianza son los demás con quienes están construyendo una relación cercana.

Las decisiones o comportamientos en estas situaciones diagnósticas van a generar el sentido de confianza que se irá construyendo posteriormente. Por ejemplo, María y Pablo son pareja, y los jueves Pablo tiene noche de poker con sus amigos, la cual no se quiere perder. Sin embargo, el jueves próximo cumple años la abuela de María y la pareja está invitada. Dependiendo de la respuesta de Pablo ante la decisión a tomar, María se sentirá segura y respaldada, o por el contrario, insegura y desconfiada si siente que Pablo se prioriza únicamente a él sin tener en cuenta las necesidades de ella.

Ahora bien, cuando los sujetos entran en interacciones “diagnósticas” como éstas con expectativas de confianza, son relativamente más seguros y relajados acerca de la interacción. Por ejemplo María sabe que puede confiar en Pablo, y por tanto estará más relajada para conversar de sus planes, y no solo de los planes del jueves en la noche, sino de los planes de vida. Y a su vez, Pablo se sentirá más seguro para manifestar sus verdaderos deseos sin que su pareja lo ataque con desconfianza.

En contraste, las expectativas desconfiadas generan inseguridad y ansiedad. Si María cree que él va a poner siempre por encima sus intereses sobre las necesidades de ella o de la relación, se va a generar preocupación y reactividad en las conversaciones. Dado que los miembros de parejas con baja confianza tienen expectativas negativas sobre los motivos “pro-relación” del otro, suelen estar más preocupados con la posibilidad de resultados negativos.

Lo mismo pasa por ejemplo en el ámbito laboral. Hay investigaciones que muestran que los empleados que tienen baja confianza en sus empleadores permanecen más ansiosos y estresados, y se enganchan en preocupación obsesiva con pensamientos de rumiación sobre los problemas. La preocupación puede ser entendida como una cadena de pensamientos e imágenes, una escalera de afecto negativo y relativamente incontrolable, que representa un intento de comprometerse en la solución mental de un problema cuyo resultado es incierto pero contiene la posibilidad de uno o más resultados negativos.

Por esto debemos huirle a las preocupaciones. Estas son un factor que genera trastornos de ansiedad y depresión. Y está más que demostrado que estas emociones sostenidas de manera crónica se relacionan con altos niveles de presión arterial y por tanto riesgo cardiovascular. Por un lado o por el otro, vivir en la desconfianza que se nos ha enseñado a tener ante la vida, ante los demás, ante nuestras parejas, es como tomarnos diariamente un poco de veneno. En nuestra sociedad colombiana, o por qué no decirlo latina, estamos siempre sintiendo que el otro nos puede engañar, atacar, herir, así que nos protegemos de mil maneras, casi que culturalmente sentimos que ser inteligente o “avispado” es ser desconfiado, pero en realidad solo estamos enfermándonos y enfermando nuestras relaciones.

De nada sirve que vayas mil horas al gimnasio o al yoga si tu corazón no está tranquilo de confianza. Prueba una dosis de confianza diaria, reta las prevenciones que te han dicho que tienes que tener, y me cuentas cómo te sientes en unos meses.

Por Emma Sánchez

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

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