La intimidad balanceada en la pareja

#amor #pareja #intimidad #psicología

Puede que la palabra intimidad te haga pensar en la imagen de una pareja dentro de su habitación, sobre la cama, disponiéndose a tener sexo. Es de las imágenes más íntimas que tenemos, por eso cerramos la puerta y no queremos ser interrumpidos. Sin embargo, la intimidad sobre la que planeo referirme en este artículo hace referencia a un concepto mucho más amplio, y a la vez la piedra angular de una relación.

Empezaría por decir que una “relación íntima” es aquella en que podemos ser quienes somos, y se permite al otro hacer lo mismo, por lo cual, como resultado, estamos “conectados”. Retomo aquí la definición de la terapeuta Harriet Lerner, quien pone el énfasis en que “ser quién somos” requiere que podamos hablar abiertamente sobre las cosas que son importantes para nosotros, que podamos tomar una posición clara en la cual pararnos ante los problemas emocionales importantes, y que clarifiquemos los límites de lo aceptable y tolerable para nosotros en una relación. Y “permitirle al otro hacer lo mismo” significa que podamos permanecer conectados emocionalmente a la otra parte (mi pareja), quien piensa, siente y cree de manera diferente a la mía, sin necesidad de cambiarlo, convencerlo o ajustarlo.

¿Qué tal el reto? Cuando me detengo y lo vuelvo a leer pienso que debería imprimirlo en tamaño poster y pegarlo a la puerta de la habitación, para leerlo como un mantra cuando en nuestra “intimidad” quiero “cambiar, convencer o ajustar” a mi pareja!

LA DANZA BALANCEADA DE LA INTIMIDAD

Es una danza entre el YO y el NOSOTROS, y es una danza muy compleja. Lerner plantea que “una relación íntima es una en que ninguna de las partes silencia, sacrifica o traiciona su YO y cada parte expresa fuerza y vulnerabilidad, debilidad y competencia en una forma balanceada” (Harriet Lerner). Suena maravillosamente complicado. ¿Cómo tener una forma balanceada en las emociones dispares de dos personas? Creo que nos toca retar la idea de lo que es el balance. El balance no es un punto muerto, estático, no es el punto fijo o eje de una rueda. El balance de todo aparato, ser viviente, o sistema humano consiste en un movimiento dinámico. Tu organismo está balanceado si ingiere alimentos y excreta deshechos, si inhala oxígeno y exhala dióxido de carbono, nuestro corazón está balanceado si mantiene el ritmo de apertura y cierre de sus válvulas. Así sucede con todo lo demás, en todos los planos que componen nuestro mundo. El balance es una cosa que respira, que vive; es dinámico. Para obtenerlo tenemos que estar perceptivos de la situación, el ambiente y los otros a nuestro alrededor. Tenemos que mantener flexibilidad y agilidad, para que podamos ajustarnos rápida y calmadamente de un momento al siguiente. El balance es el resultado de práctica.

ANSIEDAD Y REACTIVIDAD

Pero aquí viene otro problema; “ajustarnos rápida y calmadamente”. Si nuestra meta, como señala Harriet Lerner en su libro “The Dance of Intimacy”, es “tener relaciones donde ambos, hombre y mujer, no operen a expensas de su YO, y tener un YO que no opera a expensas del otro”, ¿cómo no va a sobrevenir ansiedad tratando de mantener la relación y a la vez mi mundo personal? Los límites pueden sentirse como barreras y las formas en que cada uno lidia y afronta los problemas o las emociones son diferentes, la misma idea que cada uno trae sobre cómo debe ser una relación es personal y cargada de historia. La ansiedad por sostener el amor y a la vez no perdernos es todavía más presente hoy en día debido a nuestra cultura que valora cada vez más la individualidad. Y el impacto inicial de la ansiedad en una relación es siempre el de una reactividad incrementada.

La reactividad es una respuesta automática, nos dejamos llevar por nuestras emociones sin la habilidad para pensar sobre lo que deseamos expresar o por qué estamos sintiendo lo que sentimos. La reactividad es ese piloto automático que nos va a jalar hacia nuestro lado del ring. O tal vez el piloto automático que nos hace subirnos al ring de boxeo muy prontamente ante las diferencias con mi amado(a). Perdemos toda la objetividad para pensar en nuestro YO. Puede que sinceramente querramos que las cosas se calmen y tener una conexión más íntima con el otro, pero seguimos haciendo lo que siempre hacemos, lo cual nos lleva a más de lo mismo.

Por esto, el comprender nuestro estilo individual de navegar el estrés en una relación es muy importante, puesto que lo tendemos a repetir incluso más intensamente en un campo emocional ansioso.

POLARIDAD VS. INTIMIDAD

Ir al núcleo de la ansiedad es clave porque está más que comprobado que seremos menos exitosos manejando un problema (cualquier problema) si lo hacemos desde un lugar de intensidad y reactividad. Trabajar en mantener baja la ansiedad en la relación tiene que ser una prioridad de ambos, debido a que la ansiedad lleva o dispara la reactividad y la reactividad lleva a la polaridad. ¿Qué es esto? Simple! El juego del gato y el ratón! “Todo lo que él hace es distanciarse, y todo lo que ella puede hacer es perseguir”. Y la polaridad es la enemiga de cualquier conexión íntima.

Al tener una relación en donde la ansiedad no sabotee la intimidad, logramos que la conexión emocional con la pareja cada vez sea más fuerte, sólida, estable, y en esa unión estable, en donde cada uno puede ser quién es con el otro, y sentirse amado, valorado, libre a la vez que acompañado, es ahí en donde se crea esa especie de equipo bien compenetrado que puede afrontar el mundo, construir familia, superar cambios en la libido sexual, en la salud, en la juventud del cuerpo, en las finanzas, en la educación de los hijos, en los lugares para viajar, en las relaciones con las familias de origen, en las metas laborales. Todo lo que pasa durante el ciclo vital de una pareja puede sobrevivirse si cada uno ha explorado las fuentes de sus ansiedades, asume su responsabilidad y realiza un compromiso por encontrarse en el medio, un “medio” dinámico dentro de un entorno amoroso, pues solo en movimiento la rueda está en balance y por tanto gira estable.

Por Emma Sánchez

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

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