Esto no son 13 reasons of why…to live

N, de 19 años, llegó llorando a consulta. Angustiada y triste me contaba que la noche anterior estuvo “cerca”. Después de un episodio de rechazo de sus amigos, se empezó a sentir mal “como siempre.. siento que no soy nadie porque no logro ser extrovertida como todos”, llegó a su casa llorando y se encerró a ver la tan famosa serie “13 reasons of why”. Se sintió tan identificada, de pronto le pareció más posible hacerlo, luego esa posibilidad fue tomando forma de escena en su cabeza que podía visualizar, y la oscuridad la tragaba mientras ella se acercaba al límite.

¿Cuáles fueron SUS razones para no hacerlo? Pregunté. No hubo 13 pero hubo 1 y de esa 1 nos sostuvimos las dos; terapeuta y consultante, como de un madero en alta mar. Luego hicimos un listado de SUS razones para sí hacerlo; tampoco hubo 13, hubo 2 centrales. Ya parecía que la marea podía bajar.

¿Y SUS razones para vivir?

S, de 22 años, llegó a consulta agotado. La noche anterior se “permitió” no forzarse a funcionar y sostener esa imagen de excelencia que lo tiene tan desgastado y sin tiempo para él, se quedó en cama, puso su banda favorita; “Cigarettes after sex”, y se fue sumergiendo cada vez más hasta que la ansiedad arremetió como una ola furiosa, agitando todo y él se encontró cercano a la experiencia de matarse a sí mismo en la fantasía, hasta que llamó a sus padres en un intento de aferrarse de un madero en alta mar.

¿Y SUS razones para no matarse?

Tampoco muchas, tampoco claras.

Después de dichas consultas me fui a mi casa. Como todos los terapeutas no aplicamos eso de dejar los temas del trabajo en el trabajo porque a veces se requiere que los llevemos con nosotros, sin angustia, un buen tiempo, hasta que encontremos las preguntas adecuadas, (las respuestas las tienen los clientes), me preparé de cenar oyendo “Cigarettes after sex” (buena banda, la recomiendo, aunque bien depresiva, si vale la aclaración) y empecé a sentirme un poco “depre” o más bien “bajita de nota”, para no fallar al mandamiento de utilizar bien los diagnósticos. Luego me serví la comida, prendí el televisor, entré a Netflix y puse “13 reasons of Why” y esa sí no la soporté mucho. La apagué pronto y seguí escuchando la banda. Pero me quedé pensando meramente en los títulos de ambas producciones artísticas: “Cigarettes after sex” y “13 reasons of why”. Del primero, y como soy ex-fumadora, pensé que me remitía a ese momento cliché de las peliculas en donde después del orgasmo, el protagonista, (o hasta alguna vez yo misma), se concentra en sí mismo, se aleja de su compañero(a) sexual y se da una especie de segundo orgasmo placentero y egocentrista a manera de bocanadas de humo que aspira como si hubiera encontrado realmente la media naranja que hace un momento no pudo hallar. Y en cuanto al nombre de la, -ahora famosa serie de Netflix que al parecer ha desencadenado algún contagio de deseo suicida entre adolescentes-, me hizo pensar en otra pandemia de la que sufrimos hoy en día; los artículos “clickbaits” que nos ofrecen la realidad sintetizada en pocos caracteres, lista para ser digerida con propuestas de marketing tan hipnotizantes como “los 7 hábitos de la gente exitosa”, “las 8 cosas que debe hacer cuando se levanta para ser feliz”, “los 12 pasos para una vida extraordinaria”, “los 10 mandamientos de la gente altamente productiva”, “los 18 consejos para ser millonario”, etc. No siendo eso suficiente ahora le damos a los jóvenes una serie empapada de depresión millennial o de la nueva generación Z, a quienes no les han servido estos articulitos malos y se están queriendo suicidar, pero por alguna extraña razón el mundo quiere que establezcan un listado de razones sintetizadas.

¿No es curioso? ¿Que entre el auge de la felicidad y el de la depresión las propuestas que nos inundan sean pasos cliché para alcanzar la una, y propuestas cliché para decidirse por la otra, si la primera no funcionó?. Hay algo de “fast food” emocional en todo esto que me indigesta un poco. Es un alimento chatarra para nuestras emociones. Un mundo tramposo de marketing se mueve debajo apuntándole a generar emociones en el consumidor, jugando con teorías para sacarlas de contexto, meterlas en productos visualmente bien empacados y palabras sintetizadas y fáciles de comprender por todo el mundo, y por supuesto, de repetir, y ¡voilà! Todos compramos el libro del que nos promete pasos tan simples para encontrar el listado de razones suficientes para querer vivir… o morir.

Por otra parte, S tuvo que “permitirse” deprimirse en este mundo que le exige una felicidad perpetua y un éxito significativo para encontrar su valor personal, y qué mejor que una banda “indie” que está de moda y que deprime como casi todas las bandas “indies” de moda, porque hoy en día casi todos estamos deprimidos (las estadísticas lo demuestran). Para escapar al mundo de la necesidad de la felicidad, se regaló una experiencia a lo “cigarrillo después del sexo”, de autosatisfacción paradójica hundiéndose en la tristeza.

La decisión de suicidarse es una elección importante, proviene de un mundo emocional que se ha quedado sin esperanza. No es cualquier cosa. Pero ese mundo emocional que puede llevar a una vida significativa o una muerte por mi propia cuenta, se construye entre creencias, experiencias, vínculos y una necesidad vital de todo ser humano; la expresión y validación de sus necesidades emocionales. Además de esto, cada individuo necesita la libertad para ir creciendo a su ritmo, entendiendo quién es y qué desea, siendo libre en la construcción “a su manera” de sus vínculos y sus capacidades emocionales; es eso lo que le otorga SUS razones, SU sentido. Este mundo del “Clickbait” quiere tanto dirigir nuestras emociones para que consumamos YA, que no nos está permitiendo ser libres de imposiciones de autoayuda, felicidad, productividad, éxito. El mundo actual no solo está demandando un ideal en acción muy alto, sino un ideal emocional irrealizable que podría parafrasearse así: “¡Sé feliz, emprendedor, empático, buen líder, innovador, financieramente exitoso, fitness, sano, buen padre o madre, planeador, con metas claras pero viaja mucho y siéntete libre…todo el tiempo!, ¡que esas sí son las razones para vivir!” Si no lo eres, tenemos otras razones para morir sintiéndote incapaz contra el bullying del mundo, y te lo ofrecemos en una serie que al final no tiene ni la decencia de presentar los números de las líneas telefónicas de ayuda contra el suicidio, al menos en Estados Unidos.

¡Pero lo mejor de todo esto! Te damos las razones con manual y en pasos sencillos diseñados para tí!

Yo solo tengo preguntas. ¿Las respuestas? Pensémoslas juntos.

Por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica

Publicado por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica y Guía certificada de "Baños de Bosque" (Shinrin Yoku). Trabajo en construcción de resiliencia, autoestima y manejo emocional a través de la naturaleza, el arte, el mindfulness y el minimalismo emocional.

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